Rally hacia los noventa
Alfredo T. García
Economista

La decisión de recambio de parte del equipo económico dejó un claro mensaje por parte del gobierno: el ministro de Economía es Mauricio Macri. Con esa orientación, se dividió el anterior ministerio en dos nuevos: el de Hacienda y el de Finanzas, desafiando cualquier lógica económica. Paradójicamente, en la anterior gestión esa concentración de funciones en la presidenta fue ácidamente criticada por los medios hegemónicos, mientras que en la actualidad «refuerza la figura presidencial y el trabajo en equipo».
La llegada de Nicolás Dujovne al Ministerio de Hacienda tiene un objetivo claro, y va más allá de reducir el déficit fiscal: el verdadero objetivo es profundizar la reducción del gasto público, conjuntamente con la disminución de la carga tributaria sobre los sectores más concentrados. Parte de estos objetivos ya se han logrado, aunque se intentan acrecentar con la reforma tributaria que plantea el nuevo ministro.
La intención de Dujovne de reducir los «impuestos al trabajo» tiene dos aristas preocupantes. Una es el desfinanciamiento del sistema previsional, un paso más para generar las condiciones hacia una futura privatización. La otra es profundizar la flexibilización laboral, también fomentada desde el Ministerio de Trabajo.
Otro de los comentarios de Dujovne resulta alarmante: la posibilidad de utilizar importaciones para sostener el proceso de desinflación.
Son políticas que ya vivimos en los noventa. La baja de aportes patronales no generó mayor empleo, así como los importados quizá ayudaron a bajar los precios, pero a costa de la destrucción de innumerables pymes y economías regionales. Los planes citados impactarán negativamente sobre la actividad económica, sobre los trabajadores y sobre las pymes, empeorando las condiciones sociales. Un triste dèjá vu.