San Cayetano
Santiago Varela

(Ilustración: Pablo Blasberg)

 

Uno de los problemas de hoy es la generación de trabajo. El ministro de trabajo Jorge Triaca (hijo del otro Jorge Triaca, el único sindicalista en la historia socio del Jockey Club) no colabora, pues ahí no pasa nada. Tampoco colaboran ninguno de los ocho ministerios de Economia, porque la idea en común es sacar y no poner. Sin embargo, el Estado cuenta con una herramienta para ayudar a la gente a conseguir laburo y encontrar el mango perdido: su nombre es San Cayetano.   
En efecto, el Santo se desloma para poder cumplir con su apostolado. La fiesta grande es el 7 de agosto, cuando, en estos últimos años, se juntan miles y también, para el que no gusta de los amontonamientos, todos los 7 de cada mes se hacen reuniones con el mismo objetivo. Este mes me toco ir a mí y, mientras hacía la cola para ingresar al templo, me topé con una viejita que hizo una bajada de línea doctrinaria, filosófica, religiosa, que me abrió la cabeza de par en par.
Todo comenzó cuando me convidó un mate –tenía un termo sobaquero de clara influencia oriental– y me dijo:
–¿Usted se fijó lo parecido que es este gobierno a la Iglesia Católica?
–La verdad es que no –contesté con sinceridad.
–Escuche –y comenzó a enumerar–, Cristo con los apóstoles trabajaba en equipo y cada tanto cenaban juntos, igual que Macri que hasta hace retiros espirituales. Cristo muchas veces dijo que él vino a cumplir los designios del Padre, igualito a Mauri, del padre y de los amigos del padre.
Yo puse cara de más o menos, pero ella siguió con el mate y con el listado.
–Cristo nos habla de la felicidad a futuro, en el más allá, después de la muerte. Este nos habla del segundo semestre, o del  tercero, o del segundo año, o del segundo mandato, siempre en el más allá, nunca ahora.
Paró un instante, cambió la yerba de lugar y continuó: –Jesús echó a los mercaderes del templo, Mauricio a los comerciantes les renovó el contrato, pero con aumentos cada seis meses. O sea, los raja igual. Otra: la iglesia basa su credo en la fe. Hay que tener fe. No se debe racionalizar, solo fe. El gobierno dice que pensar mucho puede ser perjudicial para la salud, y que hay que tener confianza. Confianza y alegría. Nada más –y siguió–. Cristo fue traicionado por 30 dineros y murió rodeado de dos ladrones. Hoy 30 dineros y dos ladrones son pocos, pero la similitud vale. Además, después de él, dice que vendrá el Apocalipsis.
La verdad, llegó un momento en que se me atragantó el mate. Cuando la cola comenzó a moverse agradecí la charla, me preparé para rezar… pero sentía que algo había cambiado en mi forma de pensar. ¿No será este el Redentor?