Sin medicamentos
Paula Mosesso
Economista

En medio de la crisis social en la que se encontraba nuestro país en 2002, se implementó el programa Remediar, que garantizaba medicamentos gratuitos a más de 15 millones de personas de todo el país que se encontraban por debajo de la línea de pobreza o no tenían cobertura médica.

A partir de 2003 el Remediar fue profundizado y ampliado, capacitando a los médicos, efectuando inversiones en  los centros de atención y diversificando los medicamentos.

Además de tener un impacto redistributivo inmediato –los pacientes reciben los medicamentos directamente de la farmacia del centro de salud al que asisten– logró mejorar la calidad de vida de muchos. De niños que por primera vez tuvieron la posibilidad de acceder a tratamientos para patologías severas o de adolescentes que pudieron evitar embarazos prematuros al ser asesoradas por un médico y recibir anticonceptivos.

El actual discurso oficialista de «cuidar a los que más sufren» parece no haber llegado a este sector. En agosto de 2016, a través de un DNU, se modificó la política de financiamiento continuo que venía recibiendo el Remediar para asignársele 8.000 millones de pesos «por única vez» .¿Cómo se financiará en el futuro? Posibles respuestas las dieron los gobernadores, que temen que el programa sea eliminado ya que la medicación les llega «a cuentagotas». En otros casos, el baldazo de agua fría lo recibieron directamente de parte de las autoridades nacionales: «En este año finalizaría la provisión centralizada de medicamentos, derivándose la misma a la gestión individual de las provincias y municipios».

Un «cambio hacia atrás», que nos trae malos recuerdos de un pasado no tan lejano, cuando ni siquiera la educación pública se salvó de ser desmembrada por las políticas neoliberales.