100
Escalandrum- Warner

Escalandrum celebra el centenario de Astor Piazzolla con un disco que impacta en el imaginario del melómano global. Dos datos son implacables: fue grabado en parte en los estudios Abbey Road de Londres y en parte en los estudios ION de Buenos Aires, por donde pasaron íconos del jazz y el tango, Astor incluido; y rescata un solo inédito de bandoneón de 1973 del compositor marplatense. Todo está realizado con la autoridad que se desprende del hecho de que, se sabe, el líder de Escalandrum es el nieto del homenajeado. Daniel «Pipi» Piazzolla encaró hace más de 20 años un camino con una doble intención. Por un lado, desprenderse de la densidad de portar semejante apellido; por el otro, honrarlo. 100 supone una puesta al día del Piazzolla plays Piazolla de 2011, en el que Escalandrum dejó las composiciones propias y se zambulló en la obra del bandoneonista. Si aquel paso estuvo cargado de simbolismo, 100 se escucha como una confirmación. El disco está integrado por «Primavera porteña», «Soledad», «La muralla china», «Milonga en Re», «Adiós Nonino», «Michelangelo 70» y la «Suite troileana». El trabajo realizado en ION para esta última fue minucioso. El director del estudio, Osvaldo Acedo, exhumó el solo de bandoneón. Y Escalandrum agregó mínimos adornos armónicos al fueye. Resulta tonificante comprobar el nivel de ensamble logrado por Nicolás Guerschberg en piano, Mariano Sívori en contrabajo, Gustavo Musso y Damián Fogiel en saxos, Martín Pantyrer en clarinete bajo y Pipi Piazzolla en batería. 100 revela la amplitud de las posibilidades rítmicas de piezas canónicas y lo complicado que es improvisar sobre esa música rigurosamente escrita. El grupo jazzea y desprende arreglos originalísimos. Con las ideas musicales de Guerschberg al frente, los bronces cubren las partes de bandoneón. Pipi abre un abanico percusivo que, disco a disco, está haciendo escuela.

Mariano del Mazo