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es la cantidad de trabajadores suspendidos en la primera semana de septiembre en las plantas productoras de biocombustibles de las localidades de Bahía Blanca, Junín y Ramallo. En el sector apuntan a la devaluación del peso, la recesión económica y la desactualización de los precios que reciben los productores. El escenario se complica aún más con las negociaciones oficiales por el congelamiento de naftas y gasoil. Las pymes que se dedican a abastecer el mercado interno, por volcar su producción al corte obligatorio de naftas, son las más afectadas. La decisión del Gobierno nacional de extender al precio de los biocombustibles el congelamiento fue el tiro de gracia para esta industria.