Abrir el juego
Cooperativa de diseño
Buscando «salir de la lógica dominante de competitividad dentro del capitalismo», un grupo de diseñadoras se propuso volcar su trabajo hacia las organizaciones populares. En ese camino desarrollaron desde remeras hasta una serie audiovisual.
Ulises Rodríguez

Modelo para desarmar. Pezzati, Cuiñas, Núñez, Dib, Bastanchuri y Monteverde. (Lina Etchesuri)

Antes de formar la Cooperativa de Diseño, sus asociadas habían transitado experiencias laborales en relación de dependencia y también de manera independiente. Con la idea de romper las estructuras jerárquicas tradicionales y evitar el aislamiento que genera trabajar en soledad, buscaron un nuevo espacio de organización colectiva y autogestionada.
«Tomando como base los valores del cooperativismo, buscamos desarmar las lógicas dominantes de competitividad y autoritarismo en las que estamos construidas las personas dentro del capitalismo. En nuestra práctica laboral partimos de lo horizontal, construyendo a partir del debate y tomando las decisiones en asambleas», cuenta Silvia Núñez, una de las fundadoras de la entidad que integra junto a Emilia Pezzati, Carolina Cuiñas, Florentina Dib, Sofia Bastanchuri y Mora Monteverde.
Partiendo de esa búsqueda, en 2013 se propusieron crear un espacio de trabajo y reflexión acerca del rol social y político de los diseñadores, afrontando el desafío de generar un proyecto que pudiera ser un sostén económico para sus integrantes. Pero también surgieron preguntas: ¿En función de qué intereses queremos diseñar? ¿Cómo hacerlo?. Con esos cuestionamientos como bandera se plantearon el objetivo de desarrollar una práctica profesional de diseño junto al campo popular, abordando sus necesidades y sus luchas. Por eso, la cooperativa brinda servicios de diseño industrial, gráfico y audiovisual para sectores de la economía social como pymes y emprendimientos, cooperativas y autogestionadas, fábricas recuperadas y agrupaciones de género, entre otras.
En consonancia con esa visión, en 2018 produjeron Remeras que Hablan, con consignas como «Sin clientes no hay trata» o «Mujer bonita es la que lucha». Pueden encontrarse en las marchas de Ni Una Menos, las movilizaciones por el aborto legal y en el Encuentro Nacional de Mujeres del que participan cada año las integrantes de la cooperativa. También pusieron en funcionamiento www.comohacerseunaborto.com, un sitio «con información clave sobre cómo acceder a un aborto seguro en América Latina, rescatando el trabajo que realizan las organizaciones feministas y lxs profesionales de la salud que defienden el derecho a decidir en cada territorio». En el mismo sentido han realizado Pibes, una serie web documental de cinco capítulos sobre adolescencia. «Recorremos el relato de adolescentes que nos cuentan cómo transitan la (de)construcción de su identidad de género», cuentan sobre el micro que se encuentra en el canal de YouTube La tribu audiovisual y del que realizarán programas semanales durante 2019, financiados por el Fondo de Fomento Concursable de Comunicación Audiovisual.


Usina creativa
El espacio de funcionamiento de la cooperativa se encuentra en Industrias Metalúrgicas y Plásticas Argentina (IMPA), una fábrica recuperada en 2011 que se organizó como cooperativa y centro cultural, en la calle Querandíes 4290 del barrio porteño de Almagro. Junto con IMPA han llevado adelante proyectos en conjunto como el rediseño del logotipo y piezas gráficas de papelería y el diseño y desarrollo de un bastón de aluminio de producción nacional.
También brindan talleres de formación en diseño y autogestión en formato de talleres o encuentros.
Desde el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos han recibido asesoramiento en administración y servicio de contaduría, así como en la articulación en proyectos con cooperativas proveedoras de servicios de diseño gráfico en un contexto en que el diseño industrial se ve afectado por el desmantelamiento de la industria nacional y el aumento de las importaciones.
«Nuestro desafío –dicen las asociadas al hablar del futuro– es seguir creciendo en proyectos de articulación más grandes, donde la experiencia en autogestión y trabajo dentro de la economía social se multiplique, utilizando las herramientas hegemónicas del diseño al servicio de los intereses populares».