Aliados
Robert Zemeckis

Un film con un director de los kilates de Robert Zemeckis (Volver al futuro, Forrest Gump), y dos estrellas como Brad Pitt y Marion Cotillard en los protagónicos, despierta una entendible expectativa. Aliados las satisface a medias. Sobre todo porque está demasiado (pero demasiado) cargada de situaciones disparatadas, aun cuando en su viraje al thriller de espionaje tiene la intención manifiesta de ser ligera, graciosa y para nada verosímil. En plena Segunda Guerra Mundial, Pitt es un oficial canadiense que llega a Casablanca con el objetivo de asesinar al embajador alemán. Lo acompaña una mujer bella y valiente que es parte de la Resistencia francesa (Cotillard, siempre sólida en su trabajo). La misión es complicada y la película se encarga de multiplicar los contratiempos con una obstinación realmente exagerada. Cuando la acción se traslada a Londres –con el dificilísimo trabajo ya cumplido–, las cosas vuelven a complicarse: ya no hay más nazis al acecho, pero sí una incómoda sospecha de las autoridades británicas que una vez más pondrá a prueba la sagacidad y la templanza de una pareja que parece pensada para un film de superhéroes. Aun cuando se decodifique como comedia, Aliados exige una complicidad muy alta.

Alejandro Lingenti