Alimento para la vida
Río Cuarto
Leche, carne y quesos son comercializados por La Soberana, cooperativa nacida en la Granja Siquem, asociación que promueve la reinserción escolar de menores de sectores vulnerables. Así, mediante la acción colectiva, brindan una salida laboral.
Texto y fotos: Bibiana Fulchieri

Codo a codo. El equipo de trabajo está integrado por docentes, exalumnos y técnicos.

En el predio rural de 70 hectáreas donde desde hace 20 años se encuentra la Granja Siquem –asociación civil  que trabaja la reinserción educativa y contención a niños y jóvenes de sectores sociales vulnerables– , funciona también, desde 2014, la cooperativa La Soberana, productora de quesos y carnes. En las afueras de la ciudad de Río Cuarto, el emprendimiento provee a la ciudad del sur cordobés con el fruto del trabajo de los exalumnos, que encuentran allí una salida laboral.
«Los trabajadores de la Granja Siquem que nos enfrentamos al gran desafío de incorporar a los egresados, que intentaron ganarse la vida afuera pero volvieron a pedirnos trabajo. Pensamos en armar una cooperativa y así ga
rantizar un ingreso», dice Sabrina Baldín, secretaria de la cooperativa y docente. La idea surgió, además, por la abundancia de las producciones provenientes de las 25 vacas de ordeñe y otras tantas de cría que posee la entidad, nacidas de cuatro vacas donadas hace años por la Universidad Nacional de Río Cuarto. El 13 de agosto de 2014 se convirtieron en cooperativa. El nombre vino un poco más tarde y también tiene una explicación: Granja Siquem tiene como finalidad aportar a la soberanía alimentaria y el trabajo «sin patrón». Hoy son 15 socios, grupo integrado por educadores, egresados de la granja, docentes, técnicos veterinarios y agrónomos. «La idea es de a poco incorporar a otros chicos que partieron tras su egreso, pero con los que quedó un vínculo afectivo muy fuerte», dice Baldín, mientras presenta a sus compañeros recién salidos del tambo.

Oportunidades
«Chicho» Moyano, síndico de la entidad, relata: «Creo que el mayor desafío es dar oportunidades a los que terminan el 6° año en la Granja Siquem y que puedan ganar aquí su sustento. La cooperativa es la mejor manera que encontramos para sumarlos, aunque nos cueste un poco esta manera de gestionar, porque tenemos doble rol, que es educar y producir a una escala mayor. Apuntamos también a que los chicos puedan ir a la universidad, sin dejar el trabajo». En el camino de fortalecimiento de la entidad, fueron de gran ayuda la cooperativa  Gestionar, la entidad Cooperativas de Trabajo Federadas del Sur de Córdoba y el Banco Credicoop.  
Hoy, un 20% de la producción de alimentos de La Soberana queda para el consumo interno de la Granja, donde viven 40 personas. Mediante un contrato de comodato, la cooperativa no paga alquiler por el predio, galpones y demás bienes, a cambio del abastecimiento alimenticio de la comunidad Siquem. Para la venta al público se faenan 500 pollos por mes, 40 cerdos y se elaboran 900 kilos de queso de distinto tipo. También tienen en sus granjas chivos, corderos y conejos para consumo interno, al igual que leche, verduras y panificados.
«Hemos aprendido mucho en estos años de trabajo cooperativo –dice el presidente de La Soberana, Sebastián Pepe Palacios, con 20 años de residencia en el lugar–. Ganamos en organización, tenemos mayor registro de los producido y gastos; modificamos nuestros roles. Soñamos con nuestro propio local en la ciudad de Río Cuarto».
La comercialización, reconocen, está funcionando aunque «con mucho esfuerzo». Los ayuda el «boca a boca», debido a la gran calidad de los productos. Juan Manuel Montoya
–responsable de esta área– explica: «Logramos unos 400 clientes fijos a los que hacemos reparto domiciliario; los docentes y las familias vinculadas a Siquem también nos compran y logramos posicionarnos en la feria que se hace en la UNRC; esto nos aporta visibilidad. Pronto ofreceremos más productos y reforzaremos la cadena de valor. También duplicaremos nuestras vacas y los quesos se producirán con nuevas maquinarias. Estamos  marchando por un muy buen camino».