Alimentos en disputa
Grandes distribuidores
El Departamento de Cooperativismo del CCC Floreal Gorini organizó una charla sobre una temática clave que involucra el consumo de productos de la canasta básica e influye en la formación de precios. Propuestas desde la economía social.
Jesica Farías

Más justo. Verde, Putero y Castro, en la sala Jacobo Laks del Centro Cultural de la Cooperación. (Horacio Paone)

Convocada por el departamento de Cooperativismo del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, se realizó la presentación del libro La dictadura de los supermercados. Cómo los grandes distribuidores deciden lo que consumimos, de Nazaret Castro. La charla sirvió para abordar la temática de la producción y distribución de alimentos y las propuestas de la economía popular en este campo. Moderada por Leonardo Chiesa, investigador del CCC, participaron, además de la autora del libro, Lorena Putero, del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO);  Vanesa Della Casa, de la Cooperativa Caracoles y Hormigas; Eva Verde, del Mercado de Consumo Popular (Me.Co.Po) y referente de Economía Popular del Frente Popular Darío Santillán (FPDS). Putero repasó el impacto económico de los supermercados, sus supuestos y bien publicitados beneficios y la concentración. «En nuestro país hay siete cadenas de supermercados: seis son extranjeras. A fin de año –dijo–, se llevan dólares para sus países. Y esas empresas no nos dejan aporte de tecnología, entonces no hay nada que justifique tenerlas en nuestro territorio». Además, la autora observó el negocio financiero de las cadenas, que ofrecen sus propias tarjetas de crédito.
Della Casa habló del diferencial que proponen las empresas solidarias. «Se crean redes entre producción, comercialización y consumo, hay participación activa». La agroecología y el comercio justo no quedaron fuera de su exposición. Eva Verde, en tanto, habló del Mercado de Consumo Popular (MeCoPo) y su labor para llegar con alimentos producidos por cooperativas a los barrios. «Fue un trabajo arduo hasta llegar a la vecina y al vecino, pero hoy en día es un gran espacio de articulación donde llegan precios más baratos que los de los supermecados». Castro indagó sobre el modelo de la gran distribución, que va en detrimento de los comercios barriales, que forma precios y genera «una cadena socialmente injusta y ambientalmente insostenible, basada en la deslocalización de la producción y en la externalización de los costos socioambientales». Frente a ese panorama, destacó que las experiencias sociales y solidarias promueven un consumo más justo.