Amor sin barreras (arancelarias)
En el bar
Rudy


(Hugo Horita)

Mayo de 2018. Tan lejos de aquel Mayo Francés. Pero es otoño, y es el bar, y Tobías y Rebequita comparten una merienda, austera u opulenta, según la ideología desde la que se la vea.
–Rebequita de mis maruchas a la provenzal, ¿no serán muchas medialunas?
–Tobías de mis reproches asados, ¿cuál es tu carta de intenciones al proponerme semejante ajuste? ¿Se trata de implementar un plan de ahorro triglicérido? ¿Un achicamiento presupuestario a nivel de los alimentos suntuarios? ¿Un recrudecimiento de la política populista, según la cual nos hicieron creer que teníamos derecho a acompañar el café con leche con tantas medialunas como queramos? ¿Un intento de equilibrar el superávit a nivel facturación, literalmente entendida como exceso de facturas diversas? ¿Una cuestión moral según la cual no deberíamos comer grasas y dulces mientras los pobres europeos deben conformarse con nuestro lomo importado? ¿Un intento de alerta respecto de la acumulación, ya no de capitales pero sí de ateromas en mi organismo? ¿O es que me ves gorda y ya no me querés más? ¡Tobías, no podés hacerme eso! ¡Ni eso ni ninguna otra cosa que pueda ser interpretada como un mal síntoma por los mercados!
–Pero Rebequita de mis pestañas levemente oscuras, dejá de alarmarte a vos misma y a la población con rumores caóticos absolutamente falsos, que después mañana la gente corre a comprar medialunas masivamente, o deja de comprarlas compulsivamente, o ambas cosas a la vez, y es el caos. ¡Yo te quiero igual que siempre!
–¿Ves, ves que no me querés más?
–¿Cómo que no te quiero más? ¡Te quiero igual que siempre!
–Justamente, ¿dónde aprendiste economía, vos? «Igual» es igual, y «más» es más. Si me querés «igual» entonces no me querés «más», pero además, como todo se devalúa, ¡si me querés igual que ayer, me querés menos! ¿Vos me querés en pesos, en dólares o en Lebacs?
–Rebequita de mis quereres aleatorios, el amor no se rige por una moneda, ni por los intereses de un documento.
–¿Ah, no hay interés? ¡Ni siquiera te intereso, Tobías!
A veces la única solución está en pedir más medialunas y rogar que el FMI no te las niegue.