Analizar el momento
Encuentro del pensamiento crítico
Organizado por Clacso, fue una cumbre de líderes políticos, sociales e intelectuales con el fin de encontrar salidas a la crisis del progresismo. Hablaron Dilma Rousseff, Cristina Fernández, Ernesto Samper y Álvaro García Linera, entre otros.
Informe: Jorge Freidemberg


Convocatoria. Una multitud colmó la sede de Ferro, donde se abrió el debate. (Daniela Morán)
 

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) reúne cada tres años a académicos y líderes sociales y políticos para analizar la coyuntura social, las políticas públicas y buscar alternativas a los problemas de exclusión, violencia y desigualdad en la región. El encuentro, que se realizó en Buenos Aires entre el 19 y el 23 de noviembre, llevó por título Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico, aunque contra la voluntad de sus impulsores, fue también conocido como «Contracumbre», porque unos días más tarde comenzaría la reunión de jefes de Estado del G20. Con participantes de la talla de las expresidentas Cristina Fernández y Dilma Rousseff y del exmandatario colombiano Ernesto Samper, el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera y la excandidata a vice brasileña Manuela DʼAvila, también reunió a militantes sociales como Estela de Carlotto y Juan Grabois e intelectuales como el portugués Boaventura de Sousa Santos o el español Ignacio Ramonet. Hubo más de 7.000 ponencias, se realizaron cerca de 1.000 paneles y más de 350 eventos especiales en unas 25 sedes.
Abrió el encuentro Dilma Rousseff, quien dijo: «Brasil entró en un camino trágico. Salimos de la democracia para ingresar en una etapa neoliberal y fascista. El golpe de Estado que me destituyó y el encarcelamiento de Lula tuvieron como objetivos instaurar un régimen de excepción diferente al de las dictaduras militares que conocimos».
La expresidenta argentina consideró que es bueno acostumbrarse a «no presentarnos como la Contracumbre, sino como el espacio político de ideas que excede la categoría de izquierdas y derechas para ingresar en una nueva categoría de pensamiento, la categoría de pueblo. Una categoría de pensamiento que a la luz de las consecuencias del neoliberalismo que impactan negativamente en trabajadores, comerciantes, empresarios, intelectuales, científicos y hasta en grandes empresarios, nos obliga a repensarnos como espacio político de propuesta».



Integración. Para Carlos Heller, «nuestro lugar es con los iguales, con los nuestros». (Daniela Morán)

El periodista Nacho Levy, de la revista La garganta poderosa, mencionó en su charla una anécdota de un viaje a Europa, cuando un chico de 12 años de la villa se encontró con un reconocido intelectual y le dijo: «Tiene que ir donde nosotros vivimos». El pensador le respondió que no creía que podía ayudar, a lo que el chico le espetó: «No, es a usted al que le va a servir».

Neoliberalismo zombie
Samper, exsecretario general de Unasur, puntualizó que «estamos en un momento de dificultades, pero recuerden el dicho aquel: nunca es más oscura la noche como una hora antes del amanecer. Y les aseguro que el amanecer de América Latina va a ser un amanecer de libertad, de soberanía, igualdad y democracia». García Linera, en tanto, dejó algunas frases para la antología: «Tenemos un neoliberalismo de corto aliento y un mundo incierto. Se ha agotado el combustible neoliberal, lo que ahora tenemos es una especie de neoliberalismo zombie, que sobrevive de sus viejas victorias y que no logra captar el entusiasmo de la sociedad. Soy un convencido de que hemos de vivir una corta noche de verano neoliberal, y ahí es donde nos toca a nosotros reconocer lo que hicimos bien, reconocer lo que hicimos mal, y prepararnos, la izquierda tiene que volverse a preparar para tomar el poder en los siguientes años en el continente».
El dirigente de Podemos, el español Juan Carlos Monedero, destacó en el encuentro que «hay una costumbre en una parte de la izquierda, sobre todo una izquierda intelectualizada, que cree que es más inteligente y más de izquierda cuando un discurso es más oscuro, más apocalíptico y más tenebroso. Pero no es verdad, la gente que no abre vías de esperanza está trabajando para el conservadurismo».