Año electoral
Alex Kodric
Economista

En pocos meses se abrirá el proceso electoral a nivel nacional. La estrategia de Cambiemos de desdoblar las elecciones provinciales respecto a la nacional, pareciera, hasta el momento, no haber generado el resultado esperado. En cada una de las elecciones, los candidatos promovidos por el Gobierno sufrieron sustanciales derrotas. Sin duda, el contexto económico recesivo y los altos niveles inflacionarios han jugado un rol fundamental en dichos resultados.
El panorama de la coyuntura económica no es para nada alentador: caída del producto bruto del orden del 2,5% este año y persistencia de la recesión en los primeros meses de 2019; un desempleo del 9% sensiblemente superior al registrado en 2015; caída del poder adquisitivo de los asalariados con incrementos de la pobreza y la indigencia; una inflación que no cede y ya se proyecta superior al 40% para 2019; una industria absolutamente frenada, con sectores como el automotriz, el metalmecánico y el textil como principales afectados. Y una fuga de capitales que crece a la par del endeudamiento externo y complica los márgenes de libertad en materia de política económica, no solo del Gobierno actual, sino también del futuro (sea cual sea). En resumidas cuentas, este es el saldo de la tercera oleada de neoliberalismo en Argentina.
Esta «pesada herencia» que recibirá el próximo Gobierno requerirá, por parte de todos los que nos identificamos con un modelo socioeconómico diferente, no solo la capacidad de generar nuevos consensos entre las distintas fuerzas políticas, sino también el diseño de un programa de desarrollo en donde se retome una agenda de demandas sociales y productivas compatibles con los reclamos de la mayoría de la población, actualmente perjudicada por la implementación de estas políticas.