Antiguo Hotel de Inmigrantes
Puerto Madero – CABA

No tiene la Estatua de la Libertad al lado, pero compartió con Ellis Island, puerta del «sueño americano», un mismo papel en la historia: ordenar el arribo y la distribución del flujo inmigratorio. Fue inaugurado por el presidente Roque Sáenz Peña en 1911, aunque su terminación demoró un año más. En la planta baja estaban la cocina y un comedor para 1.000 comensales, con mesas de mármol de Carrara y ventanales abiertos a los jardines. Los pisos superiores contenían doce habitaciones para 250 personas cada una, salas de descanso y servicios sanitarios. Los inmigrantes podían alojarse gratis durante unos días, que aprovechaban para organizar su nueva vida. De paso recibían asistencia médica y asesoramiento legal, aprendían oficios y comenzaban a familiarizarse con la historia, la geografía y el idioma del país. El hotel dejó de funcionar como tal en 1953, tras haber recibido a más de un millón de inmigrantes. Décadas después, se lo declaró monumento histórico nacional. Hoy aloja al Museo de la Inmigración, un espacio de encuentro con esa porción del ser nacional que bajó de los barcos. Su muestra invita a repasar las diferentes etapas de la experiencia migratoria y su rico legado. Y su base de datos permite recabar información sobre la llegada al país de algún antepasado.

Roberto Cinti