Apache
Netflix

Las series biográficas se constituyeron en sinónimo de éxito luego de que productos basados en estrellas como Luis Miguel, Carlos Monzón o Sandro acapararan la atención de la audiencia. Siguiendo esa línea, Netflix apuesta ahora por Apache: la vida de Carlos Tevez, una serie de ocho episodios, producida y filmada en su totalidad en Argentina, que cuenta el derrotero de Carlos Alberto Martínez Tevez, desde su conflictiva infancia en Fuerte Apache hasta su debut en la primera división de Boca Juniors. La primera temporada, basada en hechos reales y edificada sobre material de archivo, intenta dar cuenta de cómo fue para Tevez crecer en la villa, haciendo un recorte sobre algunos momentos puntuales de su infancia y juventud, hasta su llegada a Boca. Se trata de la clásica historia de antihéroes, donde se mezcla el drama social con el trasfondo criminal, protagonizada por un chico que, ante la adversidad, logra con esfuerzo y perseverancia cumplir sus sueños en el mundo del fútbol, gracias también al apoyo de su núcleo familiar. Pero lo más interesante de Apache no es el tono biográfico sino la maestría de su director, Israel Adrián Caetano, para transformar la historia en un western urbano (algo muy propio de su filmografía), con la trama de hechos criminales que rodean a la familia de forma indirecta. De esta manera la serie deja de ser un drama biográfico y futbolero para mutar en un relato meramente criminal, donde Fuerte Apache se transforma en el verdadero protagonista y, al parecer, también en el verdadero villano. La muerte, la droga, la delincuencia, la familia y la amistad se cruzan como las balas que vuelan por el aire. La serie cuenta con el apoyo y producción del jugador, quien además presenta cada episodio. El rol de Tevez recayó en Balthazar Murillo, que ya había trabajado bajo las órdenes de Caetano en la película Mala, acompañado en esta ocasión por Sofía Gala Castiglione, Vanesa González, Osqui Guzmán, Diego Pérez, Patricio Contreras y, en una actuación descomunal, Alberto Ajaka.

Juan Pablo Russo