Aspic
San Martín Vampire - Mortal Records

San Martín Vampire resucitó sorpresivamente el año pasado en plataformas digitales, después de mucho tiempo de silencio. El proyecto musical de Rudie Martínez (Audioperú, Adicta), Fabio Rey (Los Brujos) y Sergio Pángaro (Baccarat) estuvo en pausa durante 20 años, un paréntesis que alimentó el mito de esa banda que supo elogiar Gustavo Cerati y que, como prueba de su singularidad, editó su primer disco después de separarse. Debut y despedida (1999), una colección de demos de canciones que sus fans ya conocían pero podían escuchar solo en los conciertos en vivo, hasta aquel lanzamiento «póstumo». Fue el primer paso de un regreso con gloria que ahora queda plasmado en Aspic, flamante álbum del trío que deja a un lado los coqueteos con el hip hop, el house y los samples de su predecesor, para internarse en un viaje musical cuyas referencias más claras son el ítalo disco y el europop de los 70. Ahí está como prueba categórica un tema como «Café Japón», donde Tony Bennet se da la mano con Yazoo. «El concepto de SMV es el maximalismo, todo es muy al mango. Somos capaces de mezclar el hip hop con Sonic Youth, y si hace falta agregar un aria lírica lo hacemos, no tenemos límites ni prejuicios», asegura Martínez. «Me tratás con tanta frialdad/ que no sostengo tu mirada sin un trago de licor», canta Pángaro con su habitual carga melodramática, pero sin perder la elegancia en «Nikov», un hit en potencia. El aire ruso de la canción, cuyo título remite al nombre de un sabroso vodka, es una señal más del espíritu irreverente, humorístico e iconoclasta de un grupo que parece vivir permanentemente dentro de una película en blanco y negro. «Nos gusta hacer música bailable, más física que intelectual. No hace falta pedirle específicamente a Sergio que cante boleros sobre una base tecno, porque eso pasa naturalmente –señala Martínez–. No somos una banda en technicolor, tenemos un espíritu retrofuturista, pero también sonamos actuales».

Alejandro Lingenti