Bailarinas
Yasunari Kawabata - Emecé - 224 páginas

Una madre y una hija. Bailarinas las dos, pasado y promesa del ballet clásico en Tokio respectivamente, conviven en esta novela de Yasunari Kawabata con hombres que en poco o nada se integran a sus deseos: padres, maridos, amantes, hermanos, colegas; roles que friccionan más con sus sombras que con ellas mismas. Movidos por el temor, la piedad, la nostalgia o la costumbre, los personajes se cruzan en una coreografía de acordes menores. Publicada como novela originalmente en 1955, durante los años de posguerra, Bailarinas había sido antes una serie de entregas en el diario Asahi y sería después una película dirigida por Mikio Naruse. Las traductoras de esta edición reciente (Amalia Sato, que ya había versionado otros libros suyos antes, y Mami Goda) acercan la opinión que sobre esta obra tenía Yukio Mishima: «Es una novela donde los personajes aparecen, nos intrigan y desaparecen sin que ninguna relación se desarrolle». Pero Mishima también dio más tarde otra pista de lectura para ingresar al universo Kawabata, al recomendarlo para el Premio Nobel que lo convertiría en el primer japonés en recibirlo: «Las obras de Kawabata unen la delicadeza con el vigor, la elegancia con la conciencia de lo más bajo de la naturaleza humana; su claridad encierra una insondable tristeza». Si bien puede concederse que aquí no alcanza las alturas de otros libros suyos como Lo bello y lo triste, La casa de las bellas durmientes o País de nieve, los rasgos que su discípulo sintetizó tan bien se distinguen en Bailarinas. «A la vez infelicidad y dicha», promedia hacia el final Takehara, el amante, sobre lo que ha transcurrido en esta novela en la que el sol siempre se está poniendo.

Valeria Tentoni