Batalla de agendas
Jorge Vilas
Periodista

En la señal de noticias A24, un periodista entrevistaba a docentes y vecinos de Moreno al día siguiente de la explosión de la escuela Nº 49 de esa localidad, en la que murieron la vicedirectora y el portero, y deslizaba en la introducción de una pregunta que la responsabilidad de lo ocurrido recaía en el intendente municipal. La entrevistada, enojada y conmovida, lo interrumpió y le pidió que deje de tomarla por tonta, que los trabajadores de la escuela y los sindicatos que los representan habían denunciado los problemas que existían en el edificio, pidiendo soluciones al Consejo Escolar, que se encuentra intervenido por la provincia. El conductor televisivo intentaba desligar al gobierno de María Eugenia Vidal del hecho de Moreno ante los propios compañeros de trabajo de los fallecidos.
El notorio alineamiento de los medios más poderosos con el modelo neoliberal vigente se pone de manifiesto a diario y provoca, además de episodios como el mencionado, que marchas de protesta de sectores sociales perjudicados por la política económica, los cotidianos conflictos laborales por despidos y denuncias contra funcionarios públicos queden fuera de la agenda informativa dominante.
Si a pesar del poderío de esos medios no se alcanza el grado de discurso único, es gracias a los pocos medios masivos que sostienen líneas editoriales diferentes, a los que se suman medios alternativos, autogestivos y comunitarios, que aportan otras voces al discurso público.
Es una suerte de batalla de agendas informativas muy desigual, porque el alcance real y potencial de unos y otros no es comparable.  
De esa disputa depende el acceso a información diversa y plural, un insumo indispensable para el debate democrático, oscurecido hoy por la cerrazón informativa ejecutada por los medios dominantes del escenario periodístico.