The Boys
Amazon Prime Video

Hollywood pasó de desestimar a los superhéroes por completo (hace cinco décadas) a convertirlos en su producto más redituable: las omnipresentes franquicias. Mientras el negocio se expandía, la historieta, que es la fuente original de todos sus personajes y relatos, fue generando la contraoleada de su propio fenómeno, bajo la consigna de imaginar qué pasaría si estos paladines existieran en el mundo real. Así se sucedieron la obra maestra Watchmen, los súper ilegalizados de Avengers, los freaks discriminados de X Men y los sociópatas de El caballero de la noche. Pero nadie llegó tan lejos como The Boys, la serie creada por Erik Kripke sobre la historieta de Garth Ennis y Darick Robertson. Ventajas del streaming, que no necesita ser ATP, The Boys no parece censurar ni uno solo de sus salvajes impulsos e imagina un mundo en el que los Seven, una banda de superhéroes a lo Liga de la Justicia –el superpoderoso Homelander, la maravillosa Queen Maeve, el pseudo batmanesco Black Noir y así–, se han convertido en la industria más refulgente del capitalismo, propiedad de una megacorporación con una penetración cultural infinita. Sus miembros no son solo estrellas de cine sino, a espaldas del público, verdaderos monstruos abusivos, codiciosos, corruptos e impunes. Los «Boys» del título son, por su parte, una pandilla de mercenarios desprovistos de superpoderes que conoce la verdad sobre estos ídolos masivos pero se propone menos exponerla que cazarlos a garrotazos. La narración desanda todos los trucos del género con oscurísimo humor, cinismo y casi sin restricciones en materia de sexo y violencia. Actuaciones intachables (Karl Urban como el «carnicero» chiflado que lidera a los Boys, y Antony Starr como el All American Boy que apenas disimula su desprecio por la humanidad, como principales antagonistas), efectos visuales clase A y una propuesta que plantea un no va más, casi a la altura de Watchmen: a su lado, todos los demás quedarán pequeños de acá en más en sus intenciones críticas y paródicas.

Mariano Kairuz