Caetano Veloso & Iván Sacerdote
Caetano Veloso & Iván Sacerdote - Universal

En los últimos años se lo observa a Caetano Veloso orbitando alrededor de su obra. Tiene para entretenerse: se trata de una catedral de música popular, exultante de sentido y matices. En las respectivas giras/discos con su compañero de ruta Gilberto Gil (Dos amigos, un siglo de música) y con sus hijos (Ofertorio) revisitó canciones de diferentes épocas. El dato supone cierta sequía compositiva, pero es una idea falsa: tiene material para dos discos más. Justo cuando estaba a punto de editar un álbum propio, se cruzó con el clarinetista carioca Iván Sacerdote y, entre zapadas, surgió el plan de grabar y subir versiones a las plataformas digitales. La movida –pequeña, urgente, caprichosa, lúdica– tomó cuerpo y otra vez Caetano puso su prestigio al servicio de artistas emergentes. Como no hace mucho lo había hecho con Ana Carolina, María Gadú y otros, su dedo índice de oro señaló ahora a Sacerdote. Durante casi 40 minutos Veloso interpreta la gran joya de Cinema Trascendental (1979), «Trilhos urbanos»; temas de Uns (1983) como «Peter Gast»; y tres maravillas de Livro (1998): «Onde O Rio É Mais Baiano», «Manhatã» y «Minha Voz, Minha Vida». De formación jazzística, Sacerdote interviene las canciones con comentarios al margen o algún solo. Veloso jamás pierde las riendas de la interpretación. En varios temas pone su voz el cantor de samba Mosquito: destaca especialmente en «Desde Que O Samba É Samba». Todo es íntimo, cercano como un living en invierno; nada es liviano, porque nada de lo que hace Veloso lo es. El disco tiene la seriedad de los niños cuando encaran un juego que los atrapa. Viento, guitarra y voz hace pensar en algún vínculo con el célebre disco del saxofonista Stan Getz con João Gilberto de 1964, la llave que abrió las compuertas de la bossa nova en los Estados Unidos. Nada más diferente: la amplitud del repertorio otorga otro carácter, más variado. Ocurre otro tipo de implosión, que lleva implícita la sabiduría de cada paso artístico que da –en su eje y asimismo desbordando generosidad– Caetano Veloso.

Mariano del Mazo