Carcajada salvaje
Christopher Durang

La obra cuenta la historia de un hombre y una mujer en alguna ciudad del mundo. Se trata de dos seres que, en un lugar demencial, se refugian en la sana locura. La dupla Verónica Llinás-Darío Barassi es lo que, a priori, más cautiva: el humor irreverente y corrosivo de ella sumado a la frescura e histrionismo de él. La estructura de la pieza se divide en tres: arranca con el monólogo Llinás, luego sigue el de Barassi y, finalmente, comparten escenario. Pero la obra dirigida por Corina Fiorillo (convincente realizadora de Nerium Park, Tebas Land y El principio de Arquímedes) no tiene un argumento, un hilo conductor; más bien es un compendio de situaciones tremendas que les ocurren a los protagonistas y que ellos analizan con espíritu indomable. En el juego de los soliloquios, Llinás gana la pulseada con una brutalidad muy bien actuada. Una obra que necesita aceitarse, conseguir un orden, pero que atrapa por sus actores irreverentes y sin filtro. (Teatro Multitabarís)

Javier Firpo