Casa de la Independencia
Ciudad de Tucumán

Recibe 200.000 turistas por año. Pocos saben que están visitando una réplica. El inmueble original, créase o no, fue demolido en 1903 tras padecer la sustitución de su fachada colonial por otra de corte neoclásico y haber servido tanto de Juzgado Federal como de Correo. La piqueta perdonó apenas la sala donde sesionaron los congresales, que una vez restaurada acabó con un pabellón de estilo académico francés encima. Hubo que esperar el nacimiento de la Comisión Nacional de Museos y Lugares Históricos, a mediados del siglo XX, para que la taba se diera vuelta. Entre las prioridades del organismo figuraba la reconstrucción de la Casa Histórica, cuya portada de columnas salomónicas se había vuelto ya un ícono patrio. Mario José Buschiazzo, prócer de la conservación patrimonial, realizó la hazaña a partir de planos milagrosamente preservados y las dos únicas fotos de la primitiva fachada. Así, el 5 de julio de 1943, nuestra casa más venerada recobró el aspecto que tenía cuando las Provincias Unidas del Río de la Plata declararon su independencia del rey de España y de «toda otra dominación extranjera». Tiempo después se convirtió en museo. «Comprendo que es una mentira piadosa», escribió Buschiazzo sobre su fidelísima reproducción, «pero creo que el resultado obtenido y los años se han encargado de justificarla».

Roberto Rainer Cinti