Casi farsante
Chillan las bestias - Bizarro Records

El tercer disco de Chillan las bestias llega luego de la partida de su guitarrista, Marcelo Chiachiare. Eso, para Pedro Dalton, marca una etapa de transición. Y el cantante no se queda solo, ya que en Casi farsante ese proceso parece una reja que acaba de ser lijada y está preparada para recibir una soberbia pintura negra. Postpunk, en otras palabras. La banda maneja una nostalgia profunda que está vinculada tanto a Buenos Aires como a Montevideo. En «Hábito al piano», una balada que podría evocar a Nick Cave, hay una frase que resuelve su geografía: «Se levantó mirando el río». Se aguantan un aire dark, pero también son una orquesta de rock con cierto perfume tanguero («Llorando milonga», dicen en la canción que le da nombre al trabajo). La épica evocativa de «Hangar» le da protagonismo a la batería de José Navarro. Todo aquí parece estar a punto de pudrirse: los coros exacerbados, el pulso del violín. Sin ir más lejos, la portada –a cargo de Dalton, como las anteriores– muestra a un cuervo finamente trajeado que continúa con la cadena zoológica de la «vaca» de 2013 y el «mono»  de 2017. La ansiedad de «Sin casco» sirve al desenlace de estas diez canciones con su sonoridad distópica: teclas de catedral en el equilibrio existencial y el raje nocturno de su cantante que, asegura, no puede dormir aunque desate el nudo del sol.

Facundo Arroyo