Catedrales
Claudia Piñeiro - Alfaguara - 336 páginas

Si hay un género literario que siempre dialoga con su época es el policial. ¿Por qué? En principio, porque puede dar cuenta de una realidad que exhibe los distintos niveles de sentido que atraviesan a una sociedad sumida en el capitalismo, con sus desigualdades económicas y sus consecuentes conflictos sociales. El policial muestra la naturaleza humana en su máximo esplendor: cuando aparece la muerte, todos revelan quiénes son en verdad. En este contexto, un femicidio da cuenta de un estado de situación propio de estos tiempos. Catedrales viene a mostrar, una vez más, la manera en la que el género utiliza las impiedades humanas para construir ficciones potentes. Claudia Piñeiro narra un femicidio ocurrido en un descampado del Conurbano, el resquebrajamiento de una familia y los conflictos con la institución religiosa cristiana. Se trata de una historia coral, donde las piezas van encajando para permitir la comprensión de la muerte y de aquello que representa. ¿Realmente importan los asesinatos incesantes de mujeres en manos de los hombres a lo largo de todo un territorio? Eso parece preguntarse una y otra vez esta novela. En un momento dado, un personaje plantea: «¿Por qué hay que cambiar lo que ha funcionado bien durante siglos? ¿Por qué la mujer tiene que tener otra meta que la superior de ser madre, formar una familia, hacer crecer a los suyos en la Fe católica para que sean buenos cristianos?». La respuesta no es simple y la literatura no se encarga de las respuestas, sino de encender la mecha. Piñeiro había publicado previamente un volumen de cuentos, Quién no, luego de ciertos libros en los que indagaba la deriva autobiográfica y existencial, como Un comunista en calzoncillos, Una suerte pequeña y Las maldiciones. Lo que viene a demostrar con Catedrales es una cosa muy concreta: su obra, sostenida y tenaz, es una de las que mejor aborda las pesadillas, temores y obsesiones de la clase media.

Walter Lezcano