Chuncano
José Luis Aguirre - Los años luz

Fue uno de esos nombres que circularon como si fuera un secreto y ahora, a más de una década de su debut, es una de las confirmaciones de la salud del folclore argentino. En vivo es un huracán de carisma y comunicación y, en disco, se lo escucha como una síntesis de varias de las vertientes líricas y rítmicas que habitan la música argentina. Cordobés de Traslasierra, sigue viviendo entre cerros y ríos, y se nota. Su mirada siempre es aguda y su canto puede ser íntimo y cotidiano, inflamado y político. Musicalmente hace confluir sin conflictos un cuarteto festivo con la hondura de una tonada bellísima como «De luna y jazmín». Algunos invitados puntuales, como Raly Barrionuevo en «Monte es libertad» y Sofía Viola en «Chica churita», colaboran para definirlo. Aguirre es como un hermano menor de Barrionuevo, e integra una generación de músicos que salen a los caminos como quería Atahualpa Yupanqui. En él tiene sentido aquella sentencia gastada de «cantor, no cantante», «guitarrero, no guitarrista». Aguirre le da contenido a la idea de «músico popular», una articulación compleja que tiene que ver con una actitud muy definida, que destaca tanto en una peña como en el CCK. En sus composiciones sencillas e inspiradas («Sierra embrujada», «Los pájaros de Mattalia») se deposita la certeza de un futuro posible y luminoso para la música argentina de raíz.

Mariano del Mazo