Claudia
Sebastián De Caro

Adorador de la clase B, Sebastián De Caro busca homenajear a ese cine marginal tan valorado por admiradores y especialistas. Del mismo modo que Axel Kuschevatzky, el director de 20000 besos ingresó al medio como conocedor para luego posicionarse detrás de las cámaras. Con su trabajo anterior, una comedia romántica bastante convencional, demostraba sus dotes para el género, pero con Claudia también intenta exponer sus gustos por lo bizarro. Dolores Fonzi interpreta a una obsesiva organizadora de eventos en crisis por la muerte de su padre. A pedido de una colega, intenta planear una boda a último momento y todo deviene en caos y situaciones conflictivas con los invitados. De Caro pone todo su conocimiento en la materia en la misma película, que empieza con la forma de una disparatada comedia para entendidos, pero se transforma con el correr de los minutos. Homenajes a Suspiria de Darío Argento y toques lynchianos (los momentos surrealistas son los más logrados) se insertan en el relato a medida que la protagonista interroga a los distintos invitados al modo de un policial negro. El trabajo técnico equilibra la producción, con una cuidada estética de los años 60 que se va enrareciendo con las incontables citas, tonos y registros que conviven en su trama. El mayor valor de este trabajo es el riesgo asumido por su director: mediante un cóctel alocado, cuenta con el potencial para convertirse en una película de culto.

Emiliano Basile