Claus y Lucas
Agota Kristof - Libros del Asteroide - 464 páginas

Luego de la revuelta húngara de 1955, Agota Kristof escapó a pie de su país junto a su marido y su beba. En las manos solo llevaban dos bolsos: uno con ropa infantil y otro con un diccionario. Ambos elementos también aparecen en las manos de los gemelos Claus y Lucas, cuando una madre desesperada los deja en la casa de su abuela, en un pueblo fronterizo, lejos de una Budapest en llamas que nunca se nombra en la novela. Sucede al inicio de El gran cuaderno, el primer tomo de la trilogía que tiene a los gemelos como narradores y protagonistas. Kristof la escribió en 1986, 30 años después de su exilio, en una lengua ajena, la francesa, que la ayudó a traducir experiencias que seguían vibrando en su cuerpo. La historia de Claus y Lucas no terminó en el punto final de ese primer tomo, sino que creció con idéntica calidad en las novelas breves La prueba (1988) y La tercera mentira (1991). En la trilogía se repiten los personajes, el paisaje, las situaciones, pero no se condicen entre sí. Aparecen pequeñas diferencias, como si fuesen errores de discontinuidad cometidos adrede. Un personaje que había muerto puede estar vivo, o directamente nunca haber existido. Kristof ensaya con maestría variaciones de una misma narración, no alternando puntos de vista, sino amplificando los modos de contar la misma historia. La autora se centra en el conflicto de la guerra, en sus miserias, en los agujeros de la moral cuando el único fin que prevalece es sobrevivir como sea. La trilogía Claus y Lucas es un clásico de la literatura moderna, de los dramas de Europa del siglo XX, de la dureza de un mundo que en la prosa –concreta y prolífica en diálogos– de Kristof no ofrece esperanzas.

Damián Huergo