Cómo sobrevivir en la crisis
Santiago Varela

Días atrás el presidente definió la situación del país diciendo que estamos atravesando una tormenta. Lluvia, truenos, relámpagos y granizo en cantidad, pero lo fundamental es que, como cualquier tormenta, la culpa no es de nadie. A lo sumo de Dios o, para los ateos, de las isobaras, que producen el mismo efecto. Nadie puede hacerse responsable por una tormenta. Son fenómenos naturales, jamás errores humanos.
Esto es importante a la hora de elaborar estrategias para sobrevivir. Vayan, pues, algunos consejos:
1. Una de las características de esta crisis es que el gobierno afirma que no hay crisis. Lo cual no deja de ser una parajoda importante. Lo más que se acepta es, como ya dijimos, una tormenta. Así que, con solo repetir que no existe ninguna crisis y tener un paraguas a mano, estamos hechos.
2. Las tarifas no aumentan. Para nada. Las tarifas se sinceran, se adecuan, se actualizan, se ordenan, se restauran, se remozan, se modernizan, pero jamás jamás, aumentan. Es muy importante para nuestra psiquis de usuarios saber que los costos de los servicios públicos se mantendrán donde los podamos ver.
3. Para interpretar un índice cualquiera es fundamental saber de qué lado se debe mirar la tabla. Ejemplo: Si analizamos la inflación actual y la comparamos con la de Alemania de 1920 donde un kilo de carne costaba 72.000 millones de marcos, comprenderemos que nuestro programado 15%, luego 30% y después andá a saber, es un juego de párvulos. Debemos concientizarnos de que, realmente, estamos como queremos.
4. El presidente dijo que para comprar barato hay que caminar. Es cierto, como cada empresario pone el precio que se le canta, la variación suele ser muy grande. La solución es caminar buscando el precio más conveniente. Si sabemos que la lechuga capuchina está más barata en Gualeguaychú, no hay que dudar. Lo mismo pasa si se compra el vino en la bodega. Si por algún motivo los fideos cabello de angel figuran en oferta en Chivilcoy, hay que salir raudo, luego hacer unos kilómetros más y comprar el papel higiénico en Santa Rosa, que está a precio de ganga.
5. La Justicia se ha agiornado. Vivimos en un país con el sistema judicial más avanzado. Ahora, para ir en cana, no es necesario una acusación formal, un juicio extenso, una defensa tediosa, un fallo de culpabilidad que es apelable. Nada. Todo eso se terminó. Ahora, cualquiera puede ir en cana porque un juez escribe la orden en papel con membrete del poder judicial y firma con su sello. Esto nos diferencia de la dictadura donde no había ningún papel. Tenemos que estar orgullosos y esto ayudará a superar la crisis, la tormenta o lo que fuere.
De nada.