Compromiso necesario
Río Tercero
Marta Gaitán, presidenta de la Secretaría de Géneros, disertó en la ciudad cordobesa sobre protocolos para combatir la violencia contra las mujeres en las entidades solidarias. Participaron integrantes de diversas organizaciones locales.
Texto y fotos: Bibiana Fulchieri

Gaitán. La dirigente expuso ante docentes, médicas y miembros de fuerzas de seguridad.

Convocado por la cooperativa de Obras y Servicios Públicos (COSP) de Río Tercero, Córdoba, se realizó un taller sobre protocolos de acción contra la violencia de género en las organizaciones. Este estuvo a cargo de Marta Gaitán, presidenta de la Secretaría de Géneros del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, y responde a la adhesión tanto del IMFC como de la COSP al Pacto Cooperativo por la No Violencia de Género, que fue elaborado por el Comité de Equidad y Género de la Confederación Cooperativa de la República Argentina (COOPERAR) en 2017.
Según explicó Gaitán, crear un protocolo consiste en elaborar acciones que funcionen como una «caja de herramientas», con medidas concretas para poder atender casos de violencia de género por los canales correspondientes y que resguarden preventivamente a las víctimas dentro de la cooperativa y fuera de ella, «porque contemplamos a las asociadas en la gran territorialidad que tienen las cooperativas». La dirigente subrayó además «la necesidad urgente del movimiento cooperativo de involucrarse, previniendo, sancionando y erradicando la violencia contra la mujer, a la que podríamos catalogar como una epidemia social». El taller se realizó en las instalaciones del Centro de Capacitación de la COSP y fueron anfitrionas, por parte de la cooperativa, Lía Villafañe, consejera, y Yamile Atanasoff, integrante del departamento de Recursos Humanos.
También asistieron a la jornada representantes de otras organizaciones de la comunidad, entre ellas, Julia Guzmán, comisaria mayor; María Laura Demaria, psicóloga policial; María Laura Gómez, vicedirectora del Hospital Zonal III; Agostina Acosta, de la Secretaría de la Mujer de las 62 Organizaciones; Mercedes Garello, del Rotary Club; e Ivana Paredes, Antonela Muzzio, Mirta Bertolino y Miriam Gianoglio, de la cooperativa Instituto Arte Nuevo. Asimismo, participaron Nora Schmid, del Sindicato Argentino de Reciclado; y los grupos Nosotras Mujeres Necesarias y Las Nietas de las Brujas.

Un rol protagónico
En el comienzo del taller, Gaitán contextualizó la problemática en cuestión: según datos de la Organización de las Naciones Unidas, cada 18 segundos una mujer es maltratada en el mundo y al menos una de cada cinco es víctima de violencia en el hogar, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. También difundió que la cifra actual de femicidios en la Argentina ya llega a uno por día. Gaitán hizo hincapié en que «el compromiso social de las cooperativas puede y debe tener un rol protagónico» en la lucha por erradicar este flagelo y desarrolló los tópicos pormenorizados del Pacto de Cooperar, donde se establece como prioridad «condenar todo tipo de violencias de género, fomentando desde las cooperativas la participación para erradicarlas, articulando protocolos en conjunto con las comunidades donde se desempeñan».
A la vez, se expusieron en la jornada las instrucciones del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM), dependiente del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, donde se hace especial hincapié en «no revictimizar a las denunciantes de violencia; procurar personal idóneo para contenerlas y orientarlas en sus derechos y marcos legales».
Por su parte, Lía Villafañe comentó algunas iniciativas de la COSP: «Como institución hace 27 años que impartimos educación cooperativa en todas las escuelas primarias y secundarias de Río Tercero y también implementamos el programa Folclorito (abierto a las familias y vecinos), para que a través de la danza se promueva el buen trato. Aportamos además nuestro auditorio cooperativo para charlas sobre tópicos que preocupan socialmente, como las adicciones. Esto también contribuye a bajar el índice de violencia de género».
Al final del encuentro las participantes, dispuestas en un gran círculo, expresaron sus inquietudes sobre lo expuesto, avanzaron en el compromiso de concretar un protocolo conjunto e identificaron las herramientas locales para sumarlas a las ofrecidas por la COPS. Asimismo, surgió la idea de elaborar cartillas impresas y repartirlas junto con las facturas por servicios de la cooperativa; desplegar afiches con los números indicados para quienes buscan ayuda; y solicitar mayores políticas preventivas y no solo reparatorias.