Construir futuro
Neuquén
Creada en el barrio Malvinas Argentinas con el fin de paliar el desempleo, la cooperativa Tayin Kuzaw es el corolario de una gran labor vecinal que comenzó en la década de 1990 con la funadación de una biblioteca popular y una radio comunitaria.
Texto y foto: Bibiana Fulchieri

Codo a codo. Con gran número de asociadas mujeres, la entidad cumple un rol crucial.

Hacia la barda noroeste del valle del río Limay, en Neuquén, se encuentra un conglomerado de barrios en continuo crecimiento, entre ellos el Malvinas Argentinas. «Llegamos en el año 1991 y todo esto que logramos fue a partir de un grupo de vecinos que hacíamos actividades comunitarias y recreativas en la calle, por la gran demanda social que había», dice Claudia Durán, presidenta de la Biblioteca Popular Don Jaime de Nevares, mientras da la bienvenida al complejo edilicio compartido con la Cooperativa de Trabajo Tayin Kuzaw y la Radio Mapuche Puel Mapu. «La población de este barrio es muy dinámica: comenzó con el pueblo mapuche, después familias chilenas refugiadas de terremotos, luego bolivianas y paraguayas. Ante esto se vio la necesidad, en esa época tan crítica económicamente, de poder comunicarnos. En 1994 nació esta radio con un transmisor artesanal y un palo de luz, pero con voluntad de jóvenes  entusiasmados». La radio fue mejorando los vínculos entre los vecinos y a través de ella vinieron otros proyectos que redundaron en beneficios que se extendieron a toda la barriada. «A través de la radio se conocieron las demandas de la gente –dice Durán–. Entre ellas, el pedido de libros y ayuda escolar, porque había crecido la cantidad de colegios pero no había bibliotecas y en las familias ni un diccionario podrían comprar». Así empezó a nacer la biblioteca, otra entidad clave para el barrio. Fue bautizada con el nombre del obispo Jaime de Nevares, una figura emblemática en Neuquén, sobre todo por su gran trabajo a favor de los migrantes. La compra de un terreno fiscal posibilitó la construcción del actual edificio, que se hizo con fondos de una comisión vecinal. «Cada uno ponía lo que tenía. Luego la provincia nos construyó el que ahora tenemos, que ocupamos a finales de 2003», cuenta Durán.


Nuestro trabajo
Cada década fue sumando, como consecuencia de las diferentes migraciones, improntas socioculturales variopintas en Malvinas Argentinas y aledaños, donde se instalaron en sus inicios migrantes de provincias del norte y noreste del país atraídos por las grandes obras públicas (como la de El Chocón) y se fueron sumando los de países limítrofes. Hace cinco años llegaron nuevos habitantes a esta zona neuquina provenientes de China, Senegal, Ecuador, Haití, Brasil y Venezuela, haciendo un total aproximado de 25.000 vecinos. «El movimiento social que se produjo a partir de la radio y la biblioteca también nos fue llevando a querer resolver, sobre todo a las mujeres y jóvenes, otros temas vinculados con a las grandes necesidades económicas de las familias migrantes», cuenta Cinthia Gutiérrez, secretaria de la cooperativa que nació a partir de esa necesidad. La bautizaron Tayin Kuzaw («nuestro trabajo» en lengua mapuche). «Se hizo una comisión vecinal para dejar de vivir de planes de gobierno y logramos armar un estatuto muy original para una cooperativa de construcción, con un objetivo muy amplio. Para avanzar tuvimos que hacer todo a pulmón, ponernos al día con todos los requisitos formales y muchos  papeles; esto fue muy dificultoso para nosotros, pero lo logramos», dice Gutiérrez. Hoy son 50 los asociados, mayormente jóvenes de 18 a 35 años. «La particularidad es que hay muchas mujeres que tienen oficios vinculados con la construcción, como gasistas, colocadoras de revestimientos y vitrofusión», relata Gutiérrez, haciendo énfasis en que se presentaron a licitaciones y como proveedores del Estado ganaron varios proyectos provinciales. «También se suman las que fabrican textiles como guardapolvos y ropa de cama –afirma la secretaria–. Promovemos entre las tres instituciones eventos muy convocantes y estamos trabajando desde la cooperativa con la concesión  por diez años para gestionar espacios verdes y playones deportivos, del predio del Centro Administrativo Ministerial. Tenemos muy en claro que necesitamos del otro para llegar a los objetivos».