Conurbe
Varios autores - Libros de UNAHUR - 176 páginas

Además de tratarse de los alrededores de la Ciudad de Buenos Aires, del territorio que acumula la mayor aglomeración poblacional del país, de ser el combustible de un cúmulo de prejuicios o la geografía desde donde la televisión amarillista cuenta la «inseguridad», el Conurbano también es una estructura de sentimientos y un espacio para la creación artística. Esto vale para todas las disciplinas incluida, claro está, la literatura. Es por ello que la editorial de la Universidad Nacional de Hurlingham lanzó una colección llamada Transurbana, que se propone abordar literariamente este universo. Un muestrario interesante es Conurbe, cartografía de una experiencia, el volumen compilado por el escritor Julián López, que incluye relatos breves de autores diversos que atraviesan la «conurbanidad» a partir de diversos ejes. De este modo, aparece el despertar sexual adolescente de la mano de Dolores Reyes, el resentimiento popular y el odio de clase por Sebastián Pandolfelli, el paisaje evocado en Alejandra Zina o el robo en un tren retratado por Carla Maliandi. Fernando Veríssimo plantea la cuestión de «lo profundo» y la cercanía/lejanía a la hora de un hecho sencillo como ir a buscar un libro comprado en internet. Por su parte, Claudia Piñeiro trabaja desde la intriga y el drama familiar; Gabriela Cabezón Cámara desde el formato de diario íntimo y la infancia; Hugo Salas indaga lo fantasmal, Inés Garland lo acuático del Delta, Katya Adau el universo más elitista y Camila Sosa Villada la disrupción trans y la identidad sexual contrahegemónica. Porque el Conurbano es, ante todo, diversidad: una multiplicidad de sentidos imposible de subsumir en una etiqueta.

Pablo Díaz Marenghi