Cuatro noches… y el miedo a estar solo
Ignacio González Cano

En Cuatro noches… y el miedo a estar solo, el coreógrafo Ignacio González Cano fusiona teatro, danza contemporánea y tango. Una serie de escenas, que alternan diálogos y coreografías, sobreviven a una caprichosa heterogeneidad, con la dificultad en los vínculos afectivos como eje. Lejos de tratarse melancólicamente, el tema es teñido por el humor y las asociaciones bizarras. Un cuarteto femenino, que traza con sus brazos la forma de una vulva, es interrumpido por la aparición de otra mujer que, con una máscara de lucha libre, comienza a violentarlas. Luego llega para quedarse el personaje del Hada Madrina del Amor. Ella hará las veces de un fallido Cupido, que une románticamente a un hombre y a una mujer, quienes en realidad se relacionan solo carnalmente. Otro gran momento es una danza grupal sobre «Acompañada y sola», cantado por María Graña. Cuando se organiza una fiesta con música tecno, los invitados no logran vincularse entre sí. En el cierre, seis parejas bailan en una fusión de tango y cumbia el hit «Iluminará», de La Nueva Luna (Hasta Trilce).

 

Analía Melgar