Demasiadas pocas cosas
Manuel Moretti - Emecé - 310 páginas

En una entrevista de 2000, Manuel Moretti decía: «Dentro de diez años me imagino tocando el piano y grabando en mi estudio. Y dentro de veinte, me veo escribiendo libros. O por ahí un poco antes. Yo creo que antes». La exactitud de su profecía es sorprendente. Nativo de Junín, platense por adopción, Moretti formó las bandas Licuados Corazones y Peregrinos, y la peleó de abajo con Estelares hasta dar con el reconocimiento público, haciendo siempre un culto de su oficio: «Le di mi vida a las canciones y no me arrepiento», canta en «Melancolía». Demasiadas pocas cosas es la ratificación de esa escritura que ya lo había destacado entre un selecto linaje de cantautores contemporáneos. Existencialistas, metafísicos, urbanos, por momentos abstractos, por momentos hiperrealistas, los versos de Moretti van de la métrica libre a la prosa poética, del formato canción al aforismo. Confesionales, son la estampa del tanguero que se abraza a la barra de un bar del bajo fondo: los años tóxicos, la lucidez, los viajes, la desdicha y, a la vez, la radiante luz. Y siempre el amor. A eso alude, en definitiva, el título del libro, a su tema «El corazón sobre todo». Como bien dice Juan José Becerra en la contratapa, Moretti es «un Rimbaud de las pampas», un «jinete de la melancolía», que, vale agregar, pone en tela de juicio una vez más la discusión de si la letra de una canción puede/debe considerarse poesía. La cuestión pierde interés si es la palabra lo que está en juego. Líneas como «Sé que voy a emancipar/ a tus pupilas de la guerra» o «La esperanza es una invención moral/ es la única defensa ante la verdad/ que es siniestra y fatal» dejan afuera cualquier infructuoso debate.

Hernán Carbonel