Desafíos para la inclusión financiera
Alejandro Schachter
Economista

En noviembre, el BCRA publicó un nuevo informe de Inclusión Financiera, el cual contempla todas las novedades registradas desde el inicio de la pandemia. El estudio pondera avances tales como la apertura de 4,8 millones de cuentas de depósito en el segundo trimestre de 2020 (facilitando el pago de los programas de ayuda social), el crecimiento en el uso de algunos canales y medios de pago electrónicos, y las distintas líneas crediticias impulsadas por el BCRA para el apoyo a las mipymes. Sin perjuicio de ello, también se puntualizan aspectos en los que aún se registran significativas deficiencias. Entre ellas se mencionan las desigualdades existentes, tanto en la cobertura geográfica de los puntos de acceso (el 53% de las localidades del país no cuentan con ningún tipo de infraestructura bancaria) como en cuanto a la conectividad digital. También se señalan otras problemáticas como la baja utilización de los productos de ahorro, la predominancia del efectivo como medio de pago y la persistente disparidad en el acceso al financiamiento de las empresas en función de su tamaño. Resulta central contar con acciones concretas para abordar cada uno de los desafíos planteados. En simultáneo, y en una mirada que trascienda la coyuntura, cabe considerar otros aspectos complementarios pero esenciales para configurar un sistema financiero al servicio de un modelo productivo y de inclusión. No solo es necesario retomar el sendero del crecimiento y la estabilidad macroeconómica (dado que ello genera mejores condiciones de base para la inclusión financiera), sino también continuar profundizando la orientación de las entidades financieras hacia las necesidades de los usuarios, entendiendo esto ultimo como una política pública estratégica para el desarrollo económico y social.