Deuda
Santiago Varela

(Pablo Blasberg)

Confirmado: vivir se puede, pero no te dejan. ¿Quiénes no nos dejan? Todos, algunos, cualquiera. Ahora, por ejemplo, el problema principal es la deuda. Parece que alguien de este país pidió guita prestada… mucha… en dólares. Y prometió que la iba a devolver con sus abultados intereses, pero en lo profundo de su alma no tenía ni la más mínima idea de cómo pagarla. Y se dice que tampoco tenía muchas ganas de pagarla. Una cosa es pedir y otra, muy distinta, es devolver. Para colmo, toda la pasta que se pidió no se usó para nada útil. Ni para nada inútil tampoco. Se sabe que la tarasca ingresó, pero no se sabe dónde está o quién la tiene. Se presume que se fue y que la tienen, no aquí, sino allá, los amigos del señor que la pidió.
El hecho es que los dólares se los pidieron a conocidos usureros, que actúan tipo mafia, que si no se los devolvés, te astillan las rodillas o te meten en un bloque de cemento y te tiran al Hudson. Obviamente, con un país no se pueden hacer estas cosas, pero las que se pueden hacer son peores, porque no matan a uno, sino a muchos.
Lo peculiar de este asunto es que el señor que pidió la plata sabía que no la iba a devolverla él, sino que tendría que hacerlo el que viniera detrás. ¡Mirá que piola! Y así es que ahora el problema no lo tiene ese tipo, sino los que llegaron después.
Además, negociar con estos prestamistas usureros no es fácil. Y ahí es cuando aparecen los medios pregonando a los cuatros vientos que nosotros no sabemos hacer las cosas. Nadie dice que el señor que ahora anda de reposera en reposera (la última es la reposera de la FIFA) es el principal responsable. No, la culpa es nuestra que no les podemos pagar a los usureros.
Doy un ejemplo ejemplar y ejemplificador.
No hace mucho vi por un canal de noticias una nota de unos 20 minutos sobre el tema de la deuda de la Provincia de Buenos Aires. Durante ese tiempo se mencionó a Axel, a Fernández (él), a Fernández (ella), a Kulfas, al FMI, a Kristalina, a Lagarde, al Banco Central, a los bonistas, a Trump, al Papa, a China, a la Unión Europea, a Perón, a Kirchner, a Messi, a Labruna, a Gardel y Lepera, a Tom y Jerry, al Hombre Araña, a Sócrates, a Tusam, a Maquiavelo, a Yatasto, a Spinetta... a Dios y María Santísima, pero jamás se la nombró a Vidal, que algo que ver con el asunto tenía. O sea que para esos seudoperiodistas, que Axel, a los 40 días de su gobierno, no pudiera pagar una deuda contraída por otra, y andá a saber para qué, fue exclusivamente por su culpa.
Lo que decía: vivir se puede, pero no te dejan.