Diario pinchado
Mercedes Halfon - Entropía - 117 páginas

Si en El trabajo de los ojos (2018), la periodista, poeta y narradora Mercedes Halfon lograba un texto que no se rendía ante ningún género, en Diario pinchado se entrega a un territorio que puede ser visto como el que más posibilidades ofrece, junto con la novela, para el ejercicio de la libertad. En algún sentido, la autora demuestra que lo suyo de un tiempo a esta parte es la búsqueda de un modo particular de practicar la escritura evitando los cercos, los marcos, los límites. Y también se trata de ir borrando los bordes entre ficción y biografía. ¿Se puede escribir y leer un diario sin pensar en otros que ya son parte de la historia de la literatura? En este aspecto, Diario pinchado se adentra en una zona donde el peso de la tradición y de las influencias es notorio. Una mujer viaja a Alemania para acompañar a su pareja, quien ganó una beca de escritura. Y lo que viene después es una serie de descubrimientos y revelaciones desafortunadas del espacio geográfico, de las dinámicas nuevas de la pareja, de cosas que finalmente se desintegran a una velocidad extraña. Es por eso que el título logra capturar muy bien lo que sucede: todo se va pinchando (incluso un colchón) en el marco de una temporalidad que no resulta desesperante, sino acumulativa, frustrante. Pero son los tiempos de los cuales se encarga la literatura: de aquello que muestra un proceso en construcción o demolición sin caer en lo banal, en la espectacularidad. En una anotación correspondiente al día miércoles 27, Halfon apunta: «Dice Adorno sobre Benjamin: “Bajo la mirada de sus palabras se transforma todo como si se hiciera radioactivo”». Hay un búsqueda de ese estilo en Diario pinchado.

Walter Lezcano