Dilemas porteños
Tensiones internas en la oposición
Mientras la pandemia acecha a la Ciudad y el Conurbano y pone al sistema sanitario ante un desafío límite, Horacio Rodríguez Larreta intenta preservar su proyecto político para 2023 en medio de las presiones de los sectores más duros de Juntos por el Cambio.
Daniel Vilá
Periodista

Tironeos. El jefe de Gobierno firmó un documento de rechazo a las medidas de contención del Covid-19 que aplica en su propio territorio. (NA)

La cerrazón ideológica del segmento bolsonarista de Juntos por el Cambio preocupa al jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, quien aspira a ser el candidato presidencial de la coalición en 2023. De allí la forzada ambigüedad a la que se vio obligado a recurrir ante los embates de aquellos a quienes su ministro de Salud, Fernán Quirós, definió como «los libertarios de mi partido».
Es que el desmadre sanitario denunciado hasta por las grandes prestadoras privadas solo puede ser contenido con un estricto control de la circulación pero un comunicado de la mesa nacional de la fuerza política a la que pertenece y que él mismo firmó, considera «preocupante que frente al fracaso de la estrategia sanitaria del Gobierno nacional la respuesta repetida sea insistir con restricciones excesivas y mal calibradas». El documento fue rubricado, entre otros, por los principales dirigentes del espacio, entre ellos, el expresidente Mauricio Macri; María Eugenia Vidal; el gobernador de Mendoza, Rodolfo Suárez; el de Jujuy, Gerardo Morales; el de Corrientes, Gustavo Valdez; los diputados radicales Mario Negri y Alfredo Cornejo; y, por supuesto, la jefa del PRO, Patricia Bullrich, quien no se privó de hacer un llamado a resistir las medidas destinadas a combatir el virus e insistió en que se permita a las provincias y a los privados la compra de vacunas.
Larreta surfeó sobre el mar embravecido y aclaró que «las normas están para cumplirlas», al tiempo que introducía sutiles modificaciones destinadas a no irritar a sus conmilitones, en tanto Quirós explicó que los laboratorios tienen comprometida toda su producción, razón por la cual en el corto plazo es imposible la adquisición de estos disputados elementos.
No obstante, fundadas versiones dan cuenta de que, tras las declaraciones del jefe de Gabinete Santiago Cafiero en las que aclaró que no existía prohibición alguna al respecto, se puso en marcha un operativo propagandístico según el cual se han iniciado gestiones para que la Ciudad pueda proveerse de vacunas de Pfizer, Moderna y Johnson y Johnson, las cuales podrían arribar en el segundo semestre de 2021. Lo cierto es que para entonces no serían necesarias porque el país ya contaría con decenas de millones contratados con Gamaleia y AstraZeneca.
Tantas idas y vueltas forman parte de la estrategia larretista de no colisionar frontalmente con las autoridades nacionales, dejar conformes a sus adherentes, que no están dispuestos a aceptar nuevos cierres, y apelar al mantra de la «responsabilidad individual». El quid de la cuestión consiste en seducir a las palomas sin malquistarse con los halcones.
El desgaste de su gestión –que no se traducirá necesariamente en una alarmante caída electoral– es advertible incluso en temas menores que sin embargo mueven el amperímetro, por ejemplo, el que involucra al complejo Costa Salguero, que insiste en convertir en un gran negocio inmobiliario a pesar de la oposición del 75% de la población, según recientes encuestas. Como se presentaron dificultades para la aprobación del proyecto en la Legislatura, el Gobierno porteño prorrogó hasta fin de año la concesión del predio, ignorando al cuerpo legislativo y a las 2.000 personas que participaron de la audiencia pública, el 97% de las cuales proponen recuperar la costa y destinar esos terrenos al uso público.

Privatización permanente
Otro escándalo en puerta que puede generar parecidas reacciones es la entrega de cuatro hectáreas del Parque Sarmiento al Belgrano Athletic Club, uno de los primeros clubes de rugby de la Ciudad, para la construcción de tres canchas y sus edificaciones complementarias. En una recorrida que realizó un grupo de legisladores porteños, de la que dio cuenta Página/12, pudo comprobarse la existencia de dos parques, uno, el público, que está abandonado; y otro, el concesionado, al que nada le falta. El convenio, que se firmó en diciembre de 2020, establece un permiso precario de uso por cinco años, un período de tiempo que le permite a Larreta no hacer público el acuerdo.
Pero las complicaciones para las aspiraciones presidenciales de Larreta no devienen exclusivamente de sus excesos privatistas y marquetineros. La irrupción de Bullrich en la CABA, acicateada por Mauricio Macri, apuesta a condicionarlo, sobre todo porque la exministra de Seguridad, que parece dispuesta a enfrentarlo en las PASO de 2023, cerró un acuerdo con Jorge Macri –con quien no mantiene las mejores relaciones– para obstaculizar el desembarco en provincia de Diego Santilli, principal adversario del intendente de Vicente López en la candidatura a la gobernación bonaerense y uno de los larretistas de la primera hora. Además, Bullrich se opone tajantemente a cualquier acuerdo con el Gobierno nacional en lo que atañe al calendario electoral, pero también en cuanto a consensuar una postura común en las discusiones con el FMI.

Alianzas estratégicas
Todas las alianzas en JxC son –por el momento– provisorias e inestables. No está claro el rol que jugará Macri en el armado de las listas dada la abrupta caída de su imagen, tampoco el papel del radicalismo, que de la mano del histórico operador Enrique Nosiglia y con la cara pública de Martín Lousteau parece decidido a obtener una mayor tajada en un distrito donde es el eje de la estructura de JxC y aporta la mayor cantidad de fiscales. Tampoco existen precisiones sobre los alcances del proyecto de Emilio Monzó ni de la decisión definitiva de la voluble Elisa Carrió sobre su participación en las legislativas de 2021. Se estima, en cambio, que Vidal no será de la partida en la provincia de Buenos Aires.
Visto y considerando la fluidez del cuadro de situación, el poco reconocimiento del que goza en el interior del país y sus escasas apoyaturas parlamentarias –apenas si influye sobre una docena de diputados nacionales– Larreta apunta a construir sus propias bases de sustentación. El periodista Andrés Fidanza, en una nota publicada por El Diario.ar, informa pormenorizadamente sobre la aparición de una agrupación larretista que se asienta en las villas y los barrios pobres capitalinos. Su nombre es «La Popular» y participó en los actos feministas del 8 de marzo y en los de conmemoración del Día de la Memoria, un dato curioso pero indicativo de hacia dónde apunta la iniciativa liderada por la ministra de Desarrollo Humano y Hábitat, María Migliore, que tiene diálogo permanente con las organizaciones sociales. La flamante organización se plantea reagrupar a los punteros que en 2015 demostraron un peso considerable en las villas de emergencia donde desplegaban actividades asistencialistas y capitalizar la urbanización de barrios populares para convertirlos en polos turísticos. Una astuta manera de intentar seducir al sector del electorado que reniega del manodurismo antiperonista de Bullrich, con la mira puesta en construir un conservadurismo ortodoxo pero menos confrontativo.

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