El día que apagaron la luz
Sistema eléctrico
La falta de respuestas tras el histórico apagón del 16 de junio desnuda las debilidades de la política energética capitaneada por Gustavo Lopetegui. La rentabilidad de las empresas prestadoras del servicio como único norte de la acción gubernamental.
Carlos Romero

Explicación. Sin experiencia en el sector, el empresario dio una respuesta muy cuestionada. (TÉLAM)

El 9 de enero de 2019, un día después de haber sido designado secretario de Energía de la Nación, Gustavo Lopetegui tuvo su primer corte de luz: sus oficinas en el Ministerio de Hacienda se quedaron a oscuras por varios minutos. Fue un mal augurio para el arranque de una gestión que iría en línea con sus predecesores, Juan José Aranguren y Javier Iguacel. En rigor, la política energética fue y es uno de los puntos críticos de la era Cambiemos, donde los tarifazos constantes y las enormes ganancias aseguradas a las empresas no se tradujeron en una mejora del servicio. Las dudas sobre lo profundo de la crisis se acabaron el 16 de junio, cuando un apagón histórico alcanzó a todo el país e incluso impactó en Uruguay y Brasil. Recién ocho horas después de que colapsara el sistema argentino de interconexión, Lopetegui salió a dar una respuesta. «No sabemos qué pasó, pero esto no debería haber ocurrido», sostuvo el funcionario, un hombre de negocios sin ninguna credencial en materia energética.
Lopetegui había comenzado siendo uno de los «superministros» de Marcos Peña. Como secretario de Coordinación de Políticas Públicas de la Jefatura de Gabinete, se dividía con Mario Quintana la supervisión de las 21 carteras que existían. Así fue hasta septiembre de 2018, cuando una corrida cambiara gatilló una reestructuración del Gabinete. Lopetegui mantuvo el rango de secretario pero ahora como asesor presidencial. Allí estuvo hasta enero, cuando desembarcó en Energía para ocupar el lugar de Iguacel.

Funcionario político
Nada en su currículum ni en su trayectoria explicaban su llegada a ese puesto. Contador público y licenciado en Administración de Empresas de la UADE, Lopetegui trabajó para la  consultora McKinsey, fue gerente general de la aerolínea LAN, creó la cadena de minimercados Eki y también una firma láctea: Pampa Cheese. Tuvo un breve paso por la función pública en la provincia de Buenos Aires, en tiempos de Felipe Solá, de quien fue ministro de Producción entre abril de 2004 y agosto de 2005. Ese año intentó ser nombrado como director del Banco Provincia, pero su pliego quedó trabado en una interna. Frustrado, decidió volver al mundo empresarial.
Cuando se anunció su designación en Energía, el macrismo buscó hacer de sus nulas credenciales un atributo: a diferencia de sus antecesores, el nuevo secretario no sería un técnico ni un «petrolero», sino un funcionario «político», con una mirada más integral. Algo de eso se le había reclamado a Aranguren, el ex-CEO de Shell que dirigió el entonces Ministerio de Minería y Energía. Aranguren acabó desgastado por los tarifazos, los cortes repetidos y el escándalo de sus acciones en la petrolera que había dirigido por 13 años. Lo reemplazó Iguacel, otro hombre del sector, ingeniero petrolero y exvicepresidente de Pluspetrol. Le tocó asumir en un ministerio en baja, que a los pocos meses sería degradado a secretaría. Iguacel nunca tuvo una buena relación con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y en diciembre pasado, mientras se anunciaba una nueva tanda de aumentos en la luz y el gas, presentó su renuncia. Esta volatilidad en el cargo fue en paralelo a la debacle de un sector en que Cambiemos puso expectativas nunca alcanzadas. En las energías renovables, los resultados no estuvieron ni por asomo a la altura del ruido de los anuncios, y el sueño «eldoradista» de Vaca Muerta fue castigado por la devaluación y la retracción de los subsidios millonarios. Y a pesar del supuesto nuevo perfil del secretario Lopetegui, en nada se modificó un modelo basado en tarifas dolarizadas y beneficios millonarios para los privados, con resultados para los usuarios que, a pesar de que se corte la luz, están bien a la vista.