El infiltrado
Brad Furman

Famoso por su gran labor en la popular serie Breaking bad, Bryan Cranston es el protagonista de esta película que gira alrededor de un personaje cuya historia es materia prima recurrente para la ficción: el capo colombiano del narcotráfico Pablo Escobar. Cranston encarna a un agente encubierto de la DEA, que en 1986 logró infiltrarse en una intrincada red delictiva que permitía ingresar y comercializar drogas en los Estados Unidos. Con más de un punto de contacto con Scarface, el clásico de Brian De Palma (un largo y operístico tiroteo es la prueba más contundente), la película sigue el trabajo del agente Bob Musella (el personaje interpretado con mucha solvencia por Cranston), que consigue ganarse la confianza de banqueros y empresarios inescrupulosos. De ese modo desentraña varios secretos de una trama que involucra a gente poderosa y mueve millones de dólares. No hay demasiada originalidad en este film, pero vale la pena verlo para probar que Cranston es mucho más que el inolvidable Walter White. Su trabajo vuela por encima de algunos lugares comunes de una historia contada ya decenas de veces.

Alejandro Lingenti