El libro de la almohada
Sei Shônagon - Adriana Hidalgo - 302 páginas

«Escribí para mi propio entretenimiento, y apunté únicamente lo que sentía», confiesa Sei Shônagon en la última entrada de sus cuadernos, que habían sido un regalo de la emperatriz en cuya corte servía. El libro de la almohada fue escrito entre 990 y 1000, durante el período Heian en Japón, y junto con el Romance de Genji, de Murasaki Shikibu, sobrevivió como testimonio de una época de gran esplendor, otorgándole a la literatura de esa patria la particularidad de contar con obras maestras iniciales escritas por mujeres. Sei Shônagon, además, escribió sus notas, mezcla de diario íntimo y crónica, inaugurando un género, el zuihitsu: el ensayo fugaz y digresivo. Aquí avanza a pinceladas gráciles, por momentos serenas y contemplativas, por momentos escrutadoras, no siempre desprovistas de ironía y suspicacia. Los fragmentos van intercalando anécdotas, aforismos y adivinanzas relacionadas con la poesía, arte que estaba profundamente arraigado en la vida doméstica de la época. Adriana Hidalgo acaba de lanzar una edición especial de este tesoro de la literatura universal con intervenciones de la artista argentina Lola Goldstein. Los dibujos, delicadas láminas que se suceden sin afán ilustrativo, visitan al texto de modo lateral y misterioso. Goldstein y Shônagon resultan, así, socias de una experiencia de profunda intimidad. El tiempo se cuenta con otras leyes, las temporadas toman distintos turnos, las palabras se cuelgan de distintas figuras para alcanzarnos, pero a cientos de kilómetros y años de distancia, no parece del todo imposible que dos mujeres como ellas se digan sus secretos en mitad de la noche. Ni que nosotros podamos, escondidos detrás de un biombo, oírlas.

Valeria Tentoni