El otro almacén
La Yumba
Nacida como cooperativa de consumo en 2014, forma parte de un sector que cobró notable relevancia durante la pandemia de COVID-19. Hoy comercializa productos de empresas recuperadas, verduras agroecológicas y de pequeños emprendedores.
Pablo de Micheli

Puerta a puerta. Los pedidos se realizan a través del sitio layumbacooperativa.org. (Guido Piotrkowski)

Como suele ocurrir, y más aún en tiempos de coronavirus, las grandes cadenas de supermercados que centralizan la comercialización y el abastecimiento de productos alimenticios aumentan los precios de sus góndolas en detrimento del bolsillo del consumidor. Para enfrentar esa remarcación desmedida, iniciativas solidarias como la cooperativa de consumo La Yumba nacieron para cuidar la economía de la gente, promover una alimentación más saludable, comerciar a un precio justo y eliminar eslabones de intermediación.
Su hito fundacional fue en 2014, cuando vecinos y vecinas de la Asamblea de Juan B. Justo y Corrientes del barrio porteño de Villa Crespo comenzaron a organizarse para exigir que se cumpliera el programa nacional de Precios Cuidados. «Así surgió esto de comprar y ser parte, como consumidores, de la economía popular: cómo convertir el consumo en un acto político», dice Mini Pérez, presidenta de La Yumba. Y es así que le compran a fábricas recuperadas del barrio, algunas históricas como Grissinópoli y Arrufat, y otras recuperadas más recientes como La Litoraleña, pero también a cooperativas de trabajo como Burbuja Latina y a distintas organizaciones de la agricultura familiar. Actualmente ubicada en un local de la avenida Jorge Newbery 3691 del barrio porteño de Chacarita, La Yumba distribuye productos de almacén, de librería, lácteos, panificados, regalos y artículos de higiene y cuidado personal como barbijos, alcohol en gel, jabón líquido y lavandina.  
En abril de 2014 eran 100 los asociados; hoy, la Yumba cuenta con más de 2.000 trabajadores que reparten unos 500 pedidos mensuales, con salidas quincenales de unos 300 productos de la economía popular. En general, la distribución se hace con ayuda de unos 20 nodos o bocas de expendio donde los afiliados pueden ir a retirar su mercadería. Durante la cuarentena, la modalidad de distribución es con entregas a domicilio. Para adultos mayores, el importe del envío cuesta la mitad del precio. «También estamos haciendo un esfuerzo de proporcionar trabajo voluntario para que, casi al costo de lo que compramos, los productos puedan llegar a estas compras solidarias», subraya Pérez. Los pedidos se realizan desde layumbacooperativa.org, vía WhatsApp o desde las redes sociales Facebook e Instagram.
«Hay muchísimo trabajo, pero creo que, más que nunca, lo que hacemos está plenamente justificado, porque en estos momentos en los cuales –aunque parezca mentira– algunos especulan con ganar más plata, llenarse los bolsillos, y se producen estas estampidas de precios, nosotros realmente los mantenemos todo lo que podemos según los costos que llegan hasta nosotros y, al mismo tiempo, hacemos esta labor solidaria», subraya la presidenta de La Yumba. «Y –añade– unimos las dos puntas: que la plata que hay para el consumo no vaya a parar a las grandes cadenas sino a la economía popular, que tanto lo precisa en este momento».


Estado de alerta
Si bien ya no tienen sede en ese local, una parte importante de La Yumba es la asamblea barrial de Juan B. Justo y Corrientes, nacida en 2001. Desde allí emite Radio Asamblea (FM 94.1), se hacen talleres, funciona  un merendero, un centro de jubilados y es el espacio de reunión de Barrios por la Memoria y Justicia de Villa Crespo. Hoy sus dirigentes se encuentran en estado de alerta: denunciaron que, a principios de mayo, se trató en la Legislatura porteña la rezonificación y venta de terrenos de los predios aledaños al viaducto de la estación Villa Crespo del ferrocarril San Martín, incluyendo el espacio que alberga a la sede de la radio. Ante esto, la Agencia de Administración de Bienes del Estado presentó un amparo judicial y frenó, por el momento, la venta de terrenos. Si bien celebraron la medida, los vecinos aseguran que continuarán alertas y movilizados ante la situación.