El voto y el almanaque
Estrategia electoral
Todo indica que al menos 17 provincias irán a las urnas escalonadamente. Buscan resguardar sus propios distritos de cualquier acechanza en la disputa por la Casa Rosada. El primero en seguir ese camino es el gobernador cordobés.
Carlos Romero

Tiempista. Schiaretti pretende que los cordobeses «voten libres de influencias extrañas». (Gobierno de Córdoba)

Aunque la unidad todavía les resulta esquiva, hay algo en lo que sí coinciden muchos gobernadores opositores: en desdoblar el calendario electoral de sus provincias en 2019. Es el camino que ya anunció un peso pesado del padrón, como Córdoba, y que día a día suma nuevas adhesiones. Por ahora, siete distritos oficializaron la maniobra.
El tiempismo de los mandatarios que no se acoplan al cronograma de la Casa Rosada da cuenta de la inestabilidad de un mapa político donde todos intentan, primero, asegurar lo propio y solo luego establecer una posición con respecto a la contienda por Balcarce 50.
No había terminado noviembre cuando el gobernador cordobés, Juan Schiaretti, anunció los comicios locales para el 12 de mayo. «Queremos que los cordobeses voten libres de todo tipo de influencia extraña en materia electoral», sostuvo Oscar González, presidente provisional de la legislatura provincial.
Ya en diciembre, el entrerriano Gustavo Bordet –que buscará renovar el cargo– se sumó al adelantamiento. Desde Concordia, Rosario Romero, ministra de Gobierno, confirmó que las generales serán el 9 de junio y  el 14 de abril se habrán celebrado las PASO.
La Pampa, Neuquén y San Juan también tendrán su propio esquema. Omar Gutiérrez optó por que los neuquinos elijan autoridades el 10 de marzo. El pampeano Carlos Verna puso fecha de primarias para el 17 de febrero y las generales serán el 19 de mayo. En San Juan, Sergio Uñac convocó para el 31 de marzo y el 2 de junio, respectivamente. En Chubut, el gobernador Mariano Arcioni busca votar en junio, mientras que la catamarqueña Lucía Corpacci quiere elecciones en marzo.


El despegue
En general, todos estos gobernadores siguen un razonamiento similar: votar lo más pronto posible para aprovechar el efecto local de las paritarias antes de que lo consuma la inflación, y despegarse de una contienda presidencial en que nada está muy definido, sin atar el poder territorial a lo que ocurra en octubre. En cuanto a quienes aspiran a volverse presidenciables, se agrega otro incentivo: un temprano éxito en el pago chico serviría como trampolín para competir en las nacionales.
Para Cambiemos, esta mezcla de precaución y especulación refleja las dudas con que la mayoría de los mandatarios observan el futuro del gobierno de Mauricio Macri, a la vez que confirma la amenaza electoral de la figura de Cristina Fernández.
El grueso de los otros distritos (Misiones, La Rioja, Tierra del Fuego, Chaco, Mendoza, San Juan, Santa Fe, San Luis, Tucumán y Santa Cruz) también evalúa llamar a las urnas entre mayo y junio, si bien aún no hay nada oficial.
Por ahora, son cinco los fieles al calendario que quiere la Rosada: la provincia y la Ciudad de Buenos Aires, pilares en la estrategia electoral de Cambiemos; la Jujuy del radical PRO Gerardo Morales; Juan Manuel Urtubey en Salta, en una nueva muestra de su entendimiento con el oficialismo; y Gildo Insfrán, en Formosa, que de ser reelegido alcanzaría los siete mandatos al hilo. Por fuera de esta disyuntiva quedan Corrientes y Santiago del Estero, que ya votaron a sus autoridades en 2017. En el caso de Buenos Aires, no está todo dicho. María Eugenia Vidal acordó con Sergio Massa, en el marco de las negociaciones para la aprobación del Presupuesto, analizar la posibilidad de desdoblar los comicios mediante una comisión legislativa. El anunció motivó fuertes críticas desde el kirchnerismo, pero también dentro de la alianza oficialista, donde algunos dirigentes evalúan que, en caso de concretarse el cambio en el calendario electoral bonaerense, podría perjudicar a Mauricio Macri.