Emergencia social
Medidas sanitarias y crisis
Las tasas de desempleo y de pobreza en ascenso, tanto a nivel mundial como regional y nacional, ponen en evidencia el fuerte impacto de la pandemia, que en el caso argentino se agudiza por la situación económica previa. Salario Mínimo y visita del FMI.
Diego Rubinzal

Parate productivo. En Argentina, la desocupación en el segundo trimestre llegó al 13,1 %, situación similar a la de Colombia, México y Chile. (Juan Mabromata/AFP)

La pandemia del coronavirus provocó una profunda crisis económica mundial. En Argentina, el impacto se amplificó al encontrarla en una situación muy desfavorable, con una prolongada contracción de su economía y con sus indicadores laborales y sociales muy deteriorados tras cuatro años de neoliberalismo. En ese rumbo, durante el segundo trimestre de este año la actividad económica registró un retroceso del 19,1%, mayor incluso al registrado en la crisis 2001-2002, cuando en el primer trimestre de 2002 cayó 16,3%.
Como era de esperarse, este parate productivo incidió fuerte en los indicadores laborales-sociales. Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sostiene que la región más afectada fue América Latina y el Caribe tanto en términos de horas trabajadas (-20,9 %) como de ingresos laborales (-19,3 %). En Argentina, la tasa de desempleo del segundo trimestre del año alcanzó el 13,1%, apenas por debajo del 13,6% registrado en el mismo período de 2004. En materia de ingresos, el último relevamiento del Indec (correspondiente al primer semestre del año) revela una tasa de pobreza del 40,1%, en promedio. Se estima que la tasa de pobreza habría alcanzado el 35% y 47% en el primer y segundo trimestre del año, respectivamente. El director del Centro de Estudios para la Producción (CEP-XXI) del Ministerio de Desarrollo Productivo, Daniel Schteingart, afirmó que «el impacto negativo del segundo trimestre condensa todos los efectos negativos juntos: a la brutal caída del empleo por la pandemia (similar a la registrada por Colombia, Chile o México), se suma que la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) captó muy poco Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) porque pregunta por los ingresos del mes anterior. Es decir, en el segundo trimestre se preguntan por ingresos de marzo-abril-mayo. El IFE empezó a pagarse a fines de abril y la primera ronda terminó en junio».
La pobreza en el segundo trimestre habría escalado al 52,5% sin las medidas paliativas implementadas por el Gobierno nacional (IFE, Tarjeta Alimentar y bonos extra a jubilaciones y Asignación Universal por Hijo), según estimaciones de los investigadores del Cippec, Gala Díaz Langou, Gabriel Kessler, Carola della Paolera y Matilde Karczmarczyk. «Las políticas de transferencias por la emergencia fueron centrales para enfrentar la degradación en las condiciones de vida de la ciudadanía, pero no fueron suficientes por sí solas. El pequeño margen fiscal y las limitaciones estructurales para potenciar el crecimiento económico sumados a la caída de la actividad global conforman desafíos que agudizan la emergencia social», explicaron en la investigación.   


En cuotas
El Gobierno acordó durante una reunión con el Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil una suba del salario mínimo del 28% en tres cuotas: 12% en octubre, 10% en diciembre y 6% en marzo de 2021. Así, el salario mínimo subirá de 16.875 pesos (valor fijado en septiembre del año pasado) a 21.600 pesos a partir de marzo de 2021. En los últimos tres años del Gobierno de Macri, el Consejo del Salario Mínimo no pudo llegar a ningún acuerdo. Esas reuniones finalizaban con una resolución ministerial que fijaba el monto de manera unilateral. Ahora, el acuerdo fue aprobado por 31 votos a favor y uno en contra. El representante de la CTA Autónoma fue el único voto negativo.
La fijación de un salario mínimo es práctica generalizada desde comienzos del siglo XX. Las normas aprobadas en Nueva Zelanda (New Zealand Industrial Conciliation and Arbitration Act-año 1894) y Australia (Factories and Shops Act-1896) fueron pioneras en la materia.
En Argentina, el decreto 33302/45 fue la primera norma jurídica que estableció las bases fundamentales de esa institución. La Convención Constituyente en 1957, al incorporar el artículo 14 bis, consagró su garantía constitucional. A su vez, el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) fue sancionado en el Congreso durante la presidencia de Arturo Illia. El objetivo principal de esta herramienta es fijar un piso salarial que proteja a los trabajadores con menores calificaciones. Además, el salario mínimo impacta en las jubilaciones mínimas (no puede ser menor al 82% del valor fijado por el Consejo del Salario Mínimo), en el programa ATP, en el salario básico docente (debe ser al menos un 20% superior) y en el estipendio que cobran los trabajadores de los movimientos sociales (alrededor del 50% del salario mínimo).