En buenas manos
UCICOOP
Conformada por jóvenes profesionales, la única veterinaria cooperativa de la Ciudad de Buenos Aires generó un espacio de trabajo democrático y participativo: las decisiones se toman en asamblea y los excedentes se distribuyen de forma equitativa.
Anabella Arrascaeta (Ansol)

Urgencias las 24 horas. Uno de los múltiples servicios que brinda la entidad porteña. (Jazmín Mendiburu (ANSOL))

Próxima a cumplir una década, la cooperativa UCICoop es una clínica veterinaria con atención 24 horas en el barrio de Parque Chacabuco. Comenzó siendo una sociedad de responsabilidad limitada que luego de tres años, debido a problemas económicos, puso a las y los trabajadores en la situación de decidir. «Era cerrar o seguir, y se transformó en una cooperativa», cuenta Marcela Tunesi, veterinaria y una de las socias fundadoras. En ese momento, Tunesi tenía 25 años y había pasado por varios trabajos en relación de dependencia. Fue Pablo Donati, veterinario, hoy director médico de la clínica, quien propuso conformarse como cooperativa.
«Para la gran mayoría era algo nuevo», recuerda la médica, que después de lo recorrido analiza: «Es muy difícil trabajar en una cooperativa porque hay que organizar y hacer muchas cosas, pero para mí es maravilloso: te permite conocer a tus compañeros, que se respete el pensamiento del otro». A la hora de definir el funcionamiento, Tunesi usa la palabra «democracia» y agrega: «Todo se define por mayoría y las decisiones se toman en asamblea, aunque hay comisiones de trabajo que permiten coordinar áreas». Otra de las palabras que elige para describir el quehacer cotidiano es «horizontalidad» y dice que es así en todos los aspectos, empezando por el económico: «Todos los socios de la cooperativa ganan lo mismo por hora trabajada: veterinarios y veterinarias, ayudantes, secretarias». La situación no es usual en el ámbito de la salud animal. «La mayoría trabaja en relación de dependencia pero como monotributista», dice Tunesi, y agrega que usualmente no se da que los ayudantes ganen de manera igualitaria. También decidieron brindarse otros beneficios laborales: «Con las limitaciones económicas que tenemos, pagamos licencia por maternidad y paternidad, también licencias por enfermedad».
La decisión de que asociadas y asociados, alrededor de 30 en la actualidad, ganen de manera igualitaria se basa en que «entendemos que si bien no tenemos todos la misma responsabilidad, sí tenemos la misma necesidad».

Atención personalizada
Entre los servicios que presta actualmente UCICoop se destacan: atención de urgencias las 24 horas los 365 días del año, internación en salas acondicionadas para perros y gatos de forma separada y clínica médica con la posibilidad de coordinar consultas con especialistas. También realizan diagnóstico por imágenes y análisis clínicos. «Internamos como máximo siete pacientes a la vez porque se les da atención personalizada. La clínica es a demanda: se atienden un promedio de entre 200 y 300 consultas por mes», cuenta Tunesi. Recientemente se mudaron a un nuevo espacio en búsqueda de seguir ampliando servicios. La mudanza también facilitó afianzarse como cooperativa. «Es bastante agotador, son muchas cosas las que hay que hacer, hay mucha gente que abandona. Para mí es una forma de trabajo maravillosa», resume la médica, que, sin embargo, sostiene que durante la formación profesional no se enseña sobre la posibilidad de trabajar cooperativamente. De hecho, UCICoop es la única veterinaria de la ciudad que funciona bajo esa modalidad.
Luego de la mudanza, y pese a que enfrentan la dolarización de todo el equipamiento médico, los próximos objetivos ya están latentes: «Una de las principales cosas que tenemos que hacer ahora que ya pudimos mudarnos y crecer en estructura es mejorar la parte médica en cuanto a recursos. Ahí hay que apuntar, vamos para ese lado».