En el centro del margen
Edgardo Antonio Vigo

La obra del platense Edgardo Antonio Vigo es de lo más heterogénea y voluminosa: dibujos, grabados, «máquinas inútiles» (objetos escultóricos e instalaciones), performance y acciones, arte correo, poesía experimental y un largo etcétera. Sin ir lejos, la retrospectiva que hace tres años ofreció el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires ocupó varios de sus enormes pabellones. Esta nueva exhibición, Edgardo Antonio Vigo: en el centro del margen, reúne fragmentos de esa producción artística y de los archivos de los registros de sus obras más efímeras, desde sus primeros acercamientos a las vanguardias, en 1950, hasta su muerte en 1997. Vigo, que además creó el Museo de Xilografía, es un referente del arte conceptual en América Latina. Algunas de sus máquinas, sus objetos y producciones gráficas, siempre experimentales, siempre cargadas de crítica social, agrupadas en una exposición individual, se asemejan a un laboratorio científico de pruebas y errores donde se funde lo político con lo estético. Por fuera de la academia y del circuito institucional del arte, Vigo es una pieza fundamental de la historia de la vanguardia local.

Viviana Vallejos