Enamorarse es hablar corto y enredado
Leandro Airaldo
Una mujer y un hombre sentados en el banco de una plaza. Cuando se abre el espectáculo, son dos desconocidos; en el cierre, parece que se conocieran de toda la vida. Una obra sobre el amor y una apología al poder de la conversación, que fascina por el manejo notable de la gradación del conflicto. Enamorarse es hablar corto y enredado, del joven dramaturgo Leandro Airaldo, propone un teatro minimalista en sus planteos escénicos, pero maximalista en el plano simbólico y en la actuación. Dirigidos por el mismo Airaldo, brillan dos actores excelentes: Soledad Piacenza y Emiliano Díaz. El texto desvía el realismo o el costumbrismo hacia una propuesta poética que combina un lirismo anclado en lo cotidiano y un humor sutil. Hay en Buenos Aires toda una tendencia que, a partir de una simple situación dramática, invita a recuperar el asombro. Un teatro filosófico, diríamos, en el que el pensamiento está encarnado en formas escénicas. (Camarín de las Musas)
Jorge Dubatti