Esencial
Pedro Roth y Roberto Plate

¿Qué sucede si se lleva el arte a un supermercado? En las paredes, por arriba y detrás de las góndolas, una serie de pinturas reunidas bajo algún criterio de exhibición, del mismo modo en que las veríamos si estuvieran en un museo o galería, pero puestas a convivir a unos metros de los vinos, desodorantes y lavandinas. Esa es la propuesta de Esencial, una muestra organizada por Pedro Roth en la que se pueden ver sus obras junto con las de Roberto Plate, titulada así por haber sido inaugurada cuando todos los espacios en los que suele habitar el arte estaban cerrados por la pandemia, y los únicos abiertos al público eran los de primera necesidad. Roth dice que la especialización separó los temas creando una distancia entre arte y comida: dos cuestiones vitales. Que el pintor del bisonte en las cavernas, por ejemplo, ya en la creación de esa imagen, invocaba el alimento. Y es en esta línea de pensamiento donde se ubican las ideas y acciones de las vanguardias: en esa reunificación del arte y la vida. En esta exposición las obras están ahí, entre los productos del supermercado Sol Oriente (Lavalleja y Gorriti): las de Roth, en clave retrospectiva; las de Plate –con quien ideó esta muestra y convivió en cuarentena, hasta que este pudo volverse a su casa de París– son dibujos y pinturas de variedad de materiales; figuraciones animalescas y bichos; la naturaleza florida de un paisaje; armas galácticas que le apuntan al virus del COVID-19; personajes atávicos con pieles rojas y azules, como en sueños; la escultura de un niño que lee sentado. Ir al supermercado y contemplar esas obras es una manera lúdica de integración del arte en la vida cotidiana. Una forma de volver a la vanguardia, de poner en uso algunos de sus postulados y procedimientos. Por cierto, Roth, que en los 60 formó parte del Di Tella, ya lo había hecho antes: organizó, en los 80, una muestra de servilletas pintadas por artistas en el Florida Garden y, también por esos años, una muestra colectiva en una lavandería de Almagro.

Viviana Vallejos