«Esta lucha es por valores»
Eduardo Fernández
Para el dirigente del sector de pequeños y medianos empresarios y candidato a diputado nacional, la elección de octubre es una confrontación de modelos de país. Las pymes, acorraladas por la caída de ventas, entrada de productos importados, tarifazos y altas tasas para el financiamiento.
Jorge Vilas
Periodista

Cordobés, contador público, está al frente de un emprendimiento industrial del rubro de la alimentación fundado por su padre en la década del 50, preside la Asamblea de la Pequeña y Mediana Empresa (Apyme) y es el primer candidato a diputado nacional en Córdoba por el Frente de Todos. Fernández recibió a Acción en la sede nacional de la organización empresaria, días antes de enfocarse en la campaña para las primarias de agosto y desgranó un pormenorizado análisis de la situación de las pymes, su rol para el desarrollo del país y la crucial elección que los argentinos harán en la inminente instancia electoral. «Las pymes constituyen el encuentro entre trabajo y producción y cumplen un papel fundamentalmente democratizador, porque cuando tienen rentabilidad reproducen la riqueza, no fugan capitales al exterior», asegura el titular de Apyme, entidad fundada en 1987. Desde esa mirada, el dirigente destaca que en el proceso electoral en curso se dirime «la lucha entre dos modelos: un país gobernado por el Fondo Monetario Internacional y el nuestro, con eje central en la producción, el trabajo y la autodeterminación nacional».  
Legislador provincial entre 2003 y 2007 y con más de 35 años de trayectoria en el sector social, participó en organizaciones empresarias, de cooperativas y profesionales. En la provincia, preside el Partido Solidario, que integra a nivel nacional el Frente de Todos encabezado por la fórmula presidencial Alberto Fernández-Cristina Fernández.
–¿Cuál es el rol que juegan las pymes en la economía nacional?
–Desempeñan un papel fundamental. El 99% de las empresas son pequeñas y medianas y su ámbito fundamental de acción es el mercado interno, porque sobre un universo de más de 600.000 firmas, las que exportan, aunque sea esporádicamente, no llegan a 9.000. Las pymes son generadoras de trabajo, contienen dos tercios del empleo registrado en el sector privado. Nuestras empresas son dinámicas en cuanto a ocupar los lugares que el mercado ofrece, están presentes en toda la extensión de nuestra Argentina, en las economías regionales. Cuando hablamos de pymes está incluido el comercio, la industria, la construcción, la producción agropecuaria, los servicios, con un capital de trabajo limitado, de origen nacional. En general, son unidades con pocos trabajadores, que tienen una relación, en la mayoría de los casos, mucho más directa entre empresario y trabajador, donde hay una baja conflictividad. Otra característica presente es que una inmensa mayoría son de origen familiar. Es decir que en el cuerpo social juegan un rol muy importante, de encuentro entre trabajo, entre producción y también un elemento que es fundamentalmente democratizador, porque cuando tienen rentabilidad las pymes reproducen la riqueza, no fugan capitales, no maximizan las ganancias a cualquier costo. Las pymes tienen mucha potencialidad, por ejemplo, para incorporar nuevas tecnologías con mucha más rapidez que las grandes empresas.
–¿El actual modelo económico es hostil para las pymes?
–Sí, la situación es muy difícil. Veníamos de una década anterior con buena actividad, no excepcional en algunos renglones, pero con progreso, con incorporación de maquinaria y ese capital de trabajo ha ido mermando en el último tiempo; muchos pequeños empresarios han vendido una propiedad o sacrificado alguna parte de su activo para sobrevivir. El mercado interno está deteriorado, ha habido un cambio en la composición del poder adquisitivo, tanto del sector activo como pasivo, y cada vez un porcentaje mayor de esos ingresos, que son fijos, tienen que ser dedicados a combustibles o a energía y servicios públicos o a medicina, que han incrementado sus precios muy por encima de la inflación. ¿Qué le queda a un jubilado, a un trabajador, luego de pagar esas cuentas? Y, además, existen problemas en el financiamiento, ya que con el nivel actual de las tasas, es prohibitivo para las pymes acceder al mercado financiero. Otro factor negativo es la imposibilidad, en un mercado retraído, de transferir los aumentos de costos, sobre todo los energéticos y de los insumos, por lo tanto, la rentabilidad ha disminuido. Y otro golpe para las pymes es el ingreso indiscriminado de productos importados. Entonces, tenemos la combinación de falta de mercado interno, problemas de financiamiento, ingreso de importaciones en forma indiscriminada y tarifazos; es una mezcla explosiva, por eso cierran 50 pymes de por día.
–El presidente Mauricio Macri dijo que, en caso de ser reelecto, su plan será hacer lo mismo que en el primer mandato, pero más rápido. No es muy alentador para el sector que usted representa. ¿Cómo reaccionan las pymes ante esta situación?
–Nosotros, desde Apyme, estamos interpelando a nuestros pares empresarios y a la población en general, en virtud de esta situación, para que reflexionen acerca de qué es lo que se ofrece para el futuro, porque parece que nos quieren convencer de que hay un único camino. Pero este camino para nosotros es el de la muerte segura. El neoliberalismo aplicado tan crudamente ha potenciado el espíritu individualista, egoísta, el «sálvese quien pueda», la meritocracia. Lo que estamos pidiendo las pymes, lo que pide la sociedad, es un rol del Estado distinto al actual. Porque a la par de lo que les viene pasando a nuestros asociados, a los trabajadores, a los científicos, a los jubilados, se percibe un enorme beneficio para sectores concentrados de la economía, tanto financieros especulativos como las grandes exportadoras agropecuarias y las empresas energéticas. Esta lucha es por valores, por ideas. Por eso es importante participar en la política en ese sentido, porque también los representantes del sector empresario fueron cooptados, muchas de las entidades han sido cooptadas. Se creó la idea de que el dirigente empresario debe pedir solamente por rebajar un punto la tasa de interés de la tarjeta, pedir que le hagan una calle, pedir que a lo mejor le mejoren el impuesto puntual que paga su sector. Es decir, es un buen dirigente empresario si logra un beneficio para su actividad. ¿Eso está mal? No. El problema es no comprender que todos tenemos problemas comunes y que vos como empresario y parte de una sociedad, tenés que reconocer que hay medidas que afectan a todos. Ese «todos» influye sobre la seguridad, sobre la salud, sobre los criterios de previsión social, sobre la distribución de la riqueza. Eso tenemos que discutir, no solo las reivindicaciones sectoriales.
–La reforma laboral es una de las medidas que el Gobierno nacional, si bien no logró concretar por ahora, plantea como indispensable y forma parte de los compromisos asumidos con el FMI. ¿Cuál es la posición de las pymes, a las que se suele usar como argumento para esta medida?
–Hoy el costo en dólares está más bajo que en muchos de los países con los que se nos compara. Entonces, ¿qué es lo que están pidiendo con la flexibilización laboral? En realidad, van por la organización de los trabajadores, porque rechazan esto del contrato social entre trabajadores y otros integrantes de los circuitos económicos como las economías sociales, regionales, cooperativas, profesionales y el Estado, que entre todos nos sentemos a diseñar otro modelo económico. En realidad, lo que están atacando es un modelo económico productivo y quieren sostener un modelo que acepte mansamente las condiciones que nos imponen los organismos internacionales de crédito porque, dicen, en todo el mundo es así. Eso es mentira, y contra la mentira hay que accionar firmemente. Ellos quieren usar el Estado en favor de sus intereses, pero el Estado tiene que velar por todos. Los trabajadores y los sectores productivos debemos poner el eje en otro lado, destruir el mito de que el problema de la competitividad es solamente el costo laboral.


–Usted es candidato en la provincia de Córdoba, que tiene algunas particularidades políticas. Allí, por ejemplo, el Partido Justicialista no forma parte del Frente de Todos. ¿Cómo desarrollará la campaña en ese contexto?
–El presidente del Partido Justicialista, José Luis Gioja, lo definió así: lo de Córdoba no es peronismo, es un partido provincial. Abandonó hace rato los principios del peronismo y su único objetivo es mantenerse en el poder. Hay una suerte de Partido Cordobés, donde se reparten el poder tanto radicales como peronistas, bajo una línea de continuidad vigente desde hace décadas. En la reciente elección provincial, en base a una prepotencia de obra pública a partir de un endeudamiento histórico de la provincia y algunos aciertos que tuvo la gestión del gobernador, se logró un triunfo holgado. Schiaretti dijo que la elección era de los cordobeses, que era un asunto provincial y no la iba a nacionalizar, sin embargo, en los días siguientes no solo se reunió con Macri sino que intentó consolidar Alternativa Federal. Schiaretti sostenía y sostiene muchas de las cosas que Pichetto hoy está diciendo desde la fórmula con Macri. Entonces, ¿cómo era que no iba a jugar en la política nacional? Porque, ir con una lista corta, ¿no es jugar en la política nacional? A la Cámara de Diputados van representantes del pueblo de Córdoba que se alinean luego en bloques políticos. Decirles a los cordobeses que la decisión de ir en una lista corta es para defender sus intereses y no decir una palabra sobre las políticas nacionales, ¿qué es? Como diputado nacional de Córdoba, ¿vas a apoyar la reforma laboral?, ¿vas a aprobar la reforma previsional?, ¿vas a convalidar un endeudamiento con sometimiento como el que tenemos ahora?, ¿vas a respaldar que se mantenga el ingreso irrestricto de mercancías extranjeras?, ¿vas a apoyar la destrucción del Mercosur? ¿Cómo van a eludir estos debates? Es solo un atajo para no decir lo que piensan. Y cuando digo esto, no me refiero al peronismo en general, porque el peronismo cordobés, creo que en su gran mayoría, va a acompañar a Alberto y a Cristina. Puedo asegurar a partir del apoyo que estoy recibiendo de intendentes del peronismo, de algunos dirigentes radicales y también vecinalistas, que si logramos instalar en la opinión pública lo que está verdaderamente en debate, vamos a obtener un gran resultado. Está claro que el del Frente de Todos va a ser un gobierno que privilegiará a los sectores más débiles. Y no solo por una actitud de solidaridad, sino porque es una cuestión que define un concepto de nación, un tipo de sociedad. Eso es lo que tenemos que llevar al debate. Tenemos que interpelar, convencer y aceptar algunas críticas, porque lo que está en juego es muchísimo. Cuatro años más de este modelo, y a una velocidad mayor como dijo Macri, nos pueden llevar a la destrucción del tejido nacional, a profundizar la verdadera grieta que se está abriendo cada vez más entre los más ricos y los más pobres, a tener crecientes problemas de convivencia en una sociedad totalmente pauperizada. No podemos aceptar esta situación. Según datos de la FAO, con la actual cosecha y la producción de alimentos en la Argentina podemos alimentar a 500 millones de seres humanos. Y tenemos abuelos que comen en iglesias, en comedores, chicos que no desayunan. Es decir, es elemental la decisión que tenemos que tomar. Y es una cuestión de pensar dónde querés vivir como empresario, como trabajador, como científico, como profesional.
–¿Esas son las ideas centrales que plantea en su campaña para llegar a la Cámara de Diputados?
–¿Qué otra cosa está en juego? Si perdemos el rumbo, si no interpelamos a la sociedad para que comprenda qué es lo que está en disputa, si nos dejamos sacar de este debate, si no decimos que no es igual que el sistema financiero esté a favor de la especulación que a favor del ahorro, si no los convencemos de que se debe fortalecer la producción nacional, si no logramos llegar con la idea de que no es igual que la política cambiaria la maneje el Fondo Monetario Internacional o nosotros mismos, no estaríamos enfocados en la gran discusión. Y una cuestión que aclaro siempre: no estamos personificando en Macri, en Cambiemos, en el PRO o el nombre que se pongan, estamos interpelando a la población para que decida entre los verdaderos factores de poder, que son el Fondo Monetario Internacional, los grandes capitales concentrados especulativos, la embajada estadounidense, con intereses geopolíticos ya públicos y notorios en su acción para evitar la integración del Mercosur y nuestra independencia como nación, las multinacionales que quieren quedarse con nuestros recursos naturales, o los sectores populares, productivos y del trabajo. Eso, nada menos, es lo que está en juego en esta elección.


Fotos: Jorge Aloy