Estelita en casa
América, lunes a viernes a las 0

La doble necesidad de realizar programas donde se cumpla el «distanciamiento social» y, de paso, que sean de bajo costo, se cumple en Estelita en casa. La propuesta de las medianoches de América es sencilla pero funciona. Jey Mammón se pone nuevamente el traje de la diva Estelita (que también había usado durante el verano en el desaparecido programa Modo noche) y recibe a través de una videollamada al invitado de turno, a quien le realiza una entrevista de unos 20 minutos promedio. Con varios de ellos hay una complicidad, en algunos casos pareciera incluso haber una amistad; la mayoría son mujeres como Graciela Bores, Karina La Princesita y Luciana Salazar, que logran soltarse y comparten alguna confesión íntima o desconocida. En una de las primeras emisiones, nos quedamos con las ganas de saber con qué actriz la Borges no querría trabajar jamás: avisó que nunca lo diría en público. También nos enteramos de que a Valeria Mazza le parece antipática la modelo Claudia Schiffer; que Juanita Viale nunca miró el programa de su abuela, el mismo que hoy conduce; y que Salazar va a todas partes con un kit sexual que incluye un perfume íntimo. El hallazgo es la soltura y la simpatía de Estelita, que al finalizar cada encuentro canta un tema dedicado al entrevistado, en tono de broma y siempre acompañada por el piano. Un programa ligero, breve, de corta duración, que sirve para ir a dormir con la cabeza liviana y lejos de la problemática actual.

Georgina Dritsos