Etapas
En el bar
Rudy

Tarde primaveral. Rebequita y Tobías, siempre juntos, cada uno desde su celu, compu, Tablet… esos lugares que eligen ahora los enamorados para encontrarse.
–Tobías de mis recuerdos encubridores, amor de mis alcauciles frescos, dueño de mis morrones a 500 pesos tipo vendedor, señor de mis anillos, nosotros ¿en qué etapa estamos?
–Rebequita de mis contactos estrechos con el amor, la pasión y el deseo ¿qué me quieres preguntar con esa extraña demanda?
-Vos me decís cosas profundamente románticas, estimulás mis pituitarias del goce, elevas mi producción de estrógenos y sexoesteronas, potenciás mis instintos primarios, secundarios, terciarios y universitarios no concluidos, me proponés una diplomatura en amor correspondido, un posgrado en deseo, pero ¡no me querés, Tobías, no me querés!
–Pero Rebequita, mi licenciada con goce de sexo implícito… ¡¿Cómo decís semejante expresión lingüística?! ¿En qué cabeza cabe que voy a hacer todo eso que decís que hago, si no te quisiera?
-En la mía, Tobias de mis sueños hegemónicos… ¿sabés lo que es lo tuyo? ¡Una fake news!
–¡Pero yo te quiero, Rebequita de mis soquetes que no se planchan!
–¡Entonces es un fake love! Es algo que me decís para que yo actúe como si fuera cierto, salga a la calle diciendo que no quiero ir de luna de miel a Venezuela, que no quiero que me expropies el cariño, y que si nos casamos, tiene que actuar uno de esos jueces que el Gobierno quiere que vuelvan a sus lugares de origen en lugar de mantenerlos donde han sido maurícitamente explícitos. ¡Vos lo que querés es que yo no logre lograr mis logros!
–Pero Rebequita de mis obras sociales sindicalizadas ¿de dónde sacaste semejante información no chequeada?
–De un análisis no ingenuo de tu discurso, Tobias de mi tricúspide… Si de verdad me amaras, si de verdad me quisieras, si de verdad estuvieras loco por mí, si de verdad no hicieras otra cosa que pensar en mí, si de verdad cuando yo no estoy no te queda más que tu dolor, si tuvieras el corazón contento desde aquel momento en que me conociste, si fueras varón pa quererme mucho y pa desearme el bien, si hubieras llegado hasta mi casa aunque te han dicho que no estoy, si no quisieras quererme pero me querés, si no tuvieras miedo al invierno con mi recuerdo lleno de sol…
–Si pasara todo eso ¿qué, Rebequita?
–¡Si pasara todo eso, no haría falta que me lo preguntes, Tobías! ¿Ves que no me querés, oís que no me adorás?
La pandermia sigue, el aisalmiento sigue. Rebequita y Tobías siguen…


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