Flotteur
Canturbe - Viajero Inmóvil

Hubo un tiempo en que los conciertos de rock eran para escuchar y las fusiones entre géneros arrastraban una intencionalidad, digamos, intelectual. Eran los años del prog rock, que aquí reflejaron muy puntuales bandas y que tuvo un anclaje tanguero hijo de la revolución piazzolliana. Más allá de los grandes tanques –Alas, Crucis, de alguna manera La Máquina de Hacer Pájaros–, hay una banda de culto que, todavía hoy, suena maravillosamente: Canturbe. Debutó en el disco en 1980 (con Charly de invitado) y, con diferentes integrantes, su líder Jorge Garacotche la mantuvo viva a través de las décadas. En 2018 editaron un disco extraordinario, Flotteur: logran sonar actuales sin perder la esencia urbana que los vio nacer. En la senda del sinfonismo, tiene una furia contenida que por momentos se acerca al pop («En bajón»), en otras al tango («Me vas a ver»), pero que siempre conserva un sabor épico y en el mismo gesto, apocalíptico y paranoico. Canta Garacotche y muestra su pulso poético en, por caso, «Jíbaros»: «Siento el ruido de las sombras/entre trampas corro y voy saltando/Es feroz el espejismo/es el viejo juego y en todas partes (…) Una danza en el cadalso/enroscado entre señuelos/las señales del verdugo/y allí voy feliz rumbo al anzuelo». Lanzado por el quijotesco sello Viajero Inmóvil, la coqueta edición de Flotteur es una gran noticia del viejo, querido y maltratado rock sinfónico nacional.

Mariano del Mazo